03 Noviembre 2002 Seguir en 

La vida de Juana de Arco -heroína francesa que en las postrimerías de la Edad Media desafió las creencias, los usos y las costumbres de su época- es una de esas "historias de la Historia" que se prestan para ser contadas desde diversos géneros narrativos. Poemas, novelas, biografías, películas y obras de teatro se inspiraron en su vida, tal vez, porque uno de los rasgos que hacen atractivo a un relato es la mixtura entre ficción y realidad.
En esta suerte de biografía novelada, uno de los más versátiles y prolíficos autores ingleses de fines del siglo XIX y comienzos del XX -Hilaire Belloc-, aborda la vida de esta niña campesina y analfabeta que se convirtió en la salvadora de Francia. Desde una perspectiva claramente religiosa, el autor exalta recurrentemente la capacidad de Juana de Arco de escuchar "los consejos e inspiraciones de los divinos visitantes, los santos y las santas resplandecientes de hermosura que traían consigo la atmósfera celeste", marcando en todo momento las diferencias entre ella y quienes "eran ciegos para otras realidades que no fueran las de la vida terrena". Pero, sin duda, los contrastes que signaron la vida de esta "doncella" que vestía como hombre (mujer-soldado; campesina pobre e iletrada que corona al rey de Francia; santa para sus seguidores y bruja para sus detractores) son los que sustentan una trama cautivante que atrapa al lector desde la primera hasta la última página.En suma, un interesante enfoque de la vida de la joven mártir, enriquecido por la excelente labor de traducción y notas al pie de E. Blanco-Amor. (c) LA GACETA
En esta suerte de biografía novelada, uno de los más versátiles y prolíficos autores ingleses de fines del siglo XIX y comienzos del XX -Hilaire Belloc-, aborda la vida de esta niña campesina y analfabeta que se convirtió en la salvadora de Francia. Desde una perspectiva claramente religiosa, el autor exalta recurrentemente la capacidad de Juana de Arco de escuchar "los consejos e inspiraciones de los divinos visitantes, los santos y las santas resplandecientes de hermosura que traían consigo la atmósfera celeste", marcando en todo momento las diferencias entre ella y quienes "eran ciegos para otras realidades que no fueran las de la vida terrena". Pero, sin duda, los contrastes que signaron la vida de esta "doncella" que vestía como hombre (mujer-soldado; campesina pobre e iletrada que corona al rey de Francia; santa para sus seguidores y bruja para sus detractores) son los que sustentan una trama cautivante que atrapa al lector desde la primera hasta la última página.En suma, un interesante enfoque de la vida de la joven mártir, enriquecido por la excelente labor de traducción y notas al pie de E. Blanco-Amor. (c) LA GACETA







