Isabel Allende, una hábil artesana de la palabra

Busca nuevos lectores en el público joven, sin dejar de tentar a los habituales.

27 Octubre 2002
Isabel Allende puede ser considerada, siguiendo la clasificación de Roland Barthes, una escribidora más que una escritora. Una hábil artesana de la palabra que busca, codiciosamente, la aceptación incondicional del público lector. En este caso, el público juvenil, especialmente el norteamericano. Ella misma dice: "Soy una cazadora de historias y soy muy buena para escuchar. Todos tenemos una historia y todas son interesantes si son contadas en el tono correcto...".
La novelista chilena ha usado variados ingredientes: desde las fórmulas del realismo maravilloso hasta las de las recetas de cocina; desde el testimonio histórico hasta el relato autobiográfico, con la historia de la muerte de su hija Paula. Sus incursiones en la literatura demuestran su capacidad de auscultar las demandas de un mercado ávido de narraciones que, aunque no pocas veces hacen llorar, ofrecen emociones y finales felices, sin demasiadas exigencias.
Con La ciudad de las bestias inicia una trilogía dedicada al público juvenil, cuyo protagonista, émulo de héroes adolescentes exitosos como Harry Potter, es un adolescente norteamericano que, junto con su extraña y fascinante abuela, vive extraordinarias peripecias en la selva latinoamericana. El libro, deudor de la novela de aventuras, cuyos modelos son Salgari, Rice Burroughs y Julio Verne, no desdeña las lecciones del cine y de la televisión.
Alexander Cold, con sus quince años, llega a Nueva York a casa de su abuela Kate, mientras su madre, enferma de cáncer, se somete a un tratamiento. Aunque al principio es renuente, se encuentra con que su abuela, una escritora intrépida que trabaja para una revista de viajes, le tiene preparada una sorpresa: un viaje a la selva amazónica, entre Brasil y Venezuela.
Isabel Allende, que comenzó su carrera literaria con cuentos y obras de teatro para niños, busca nuevos lectores sin dejar de tentar a los habituales. Su escritura seduce con la identificación: las figuras de las abuelas, la defensa del medio ambiente, la presencia de la enfermedad, el exotismo latinoamericano, la magia, la mitología de la mujer unida a la naturaleza americana, el combate entre el Bien y el Mal. América Latina es el continente virgen donde se encuentra el buen salvaje que esconde, en una mitológica ciudad, los secretos de una existencia armónica e incontaminada.
El libro deja planteada la continuación, estimulando al público a seguir las andanzas de Alexander. Un texto que busca entretener y ofrece a cambio todo aquello que el lector desea; no propone otra cosa que un viaje sin sobresaltos por los lugares comunes de la literatura de entretenimiento.

(c) LA GACETA

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