Desde la ficción se logra el reflejo de una preocupante realidad

Juan Martini ha compuesto una novela agradable, de rigurosa actualidad y con descripciones precisas.

27 Octubre 2002
Librero, periodista, editor y escritor, Juan Martini nació en Rosario y vivió en Barcelona durante diez años. Desde 1984 reside en Buenos aires, donde lleva publicadas varias novelas. Ya en 1981, su nombre comenzó a popularizarse con su novela La vida entera, a la que siguieron otras obras relevantes, entre las que se encuentran La construcción del héroe y El enigma de la realidad. En 1996, su novela La máquina de escribir nos habla de un escritor en continuo perfeccionamiento, hecho que continúa en El autor intelectual.
En Puerto Apache, Martini cambia el estilo narrativo componiendo una novela que tiene la virtud de no haber pretendido ser una obra maestra, siguiendo fiel a esa premisa hasta la última página. Sin embargo, compone una obra amena, agradable y actual de la que son partícipes algunos personajes cotidianos en los noticieros. De esa forma adquiere un valor testimonial: el de una Argentina casi cartonera con hechos de violencia, droga, pobreza y desmesura, sin que haya sido ese el propósito del autor, y cuya mayor virtud se encuentra en la descripción de los personajes protagónicos y de su entorno con minuciosidad casi visual: no cuesta nada imaginarlos, surgen espontáneamente de la lectura, están ahí. También son destacables el uso y la adaptación del lenguaje villero (casi siempre acertado), la participación del sexo sin explotarlo como recurso literario y la descripción del poder dentro de un contexto que privilegia la descripción furiosa, la violencia.
La novela trata de lo siguiente: un grupo de marginales toma por asalto una zona de la Reserva situada frente a los viejos diques del puerto de Buenos Aires estableciéndose sobre la costanera, desde el Yacht Club hasta la altura de la calle Corrientes. Organizan a partir de allí una comunidad en la que colaboran todos, construyendo obras tales como un hotel alojamiento, confiterías, y hasta un cine. La bautizan "Puerto Apache". En ese teatro, y tal como sucedía en la película española "La colmena" -donde cada uno jugaba un rol casi fatalmente-, transcurre la historia contada con voz acorde y en primera persona por Juan Carlos, alias "La Rata", protagonista principal de una historia de amores, venganzas y muerte. La rivalidad y la competencia en el manejo de la droga entre grupos de Puerto Apache y otros allegados, se entrecruzan con el amor de una mujer que lo obsesiona y que le perteneció. Los vínculos familiares y el intento de interpretar el oculto sentido de la vida son historias paralelas tratadas con respeto por el autor quien, afortunadamente, no las desoye. Así, la relación con su padre -uno de los "socios fundadores" de Puerto Apache e integrante de un triunvirato que lo gobernó durante un tiempo-, pederasta y jugador empedernido, muestra actitudes de admiración y afecto que su condición viril le impiden exteriorizar. O a veces es el reproche subconsciente por alguna actitud indebida del padre hacia su madre, quien aflora casi sin pedir permiso al autor. Por momentos da la impresión de que los personajes "se sueltan" y pasean por la novela, yendo y viniendo como por un escenario en una obra de Eurípides, pero del siglo XXI.
Otro de sus personajes es "Cúper", amigo íntimo de "La Rata", sobreviviente de la demolición de Fuerte Apache y ahora vecino de Puerto Apache. Además de confidente es su sostén. Admira al futbolista y director técnico Cúper (del exitoso equipo Inter de Milán) del que copia su nombre. Facilita el relato del protagonista con su afición por las historias: "La Rata" sacia su curiosidad contándole lo acontecido.
Puerto Apache no es una villa de emergencia, pero sus personajes tienen perfiles parecidos, hablan lenguajes similares. La prostitución, la droga, la violencia, la demarcación de zonas propias, el refugio de ladrones, punguistas y travestis que no son discriminados, todo ello junto, los asemeja. Tal como lo expresa un letrero a la entrada, "Puerto Apache" es un fenómeno social y un problema del siglo XXI: los "malevos" de antes son los "Rata", "Cúper" "Ombú" o "Tony" de ahora. Aunque se observa la evolución de algunas costumbres que el libro de Martini refleja con fidelidad: los protagonistas no temen ponerse aritos o teñirse de color el pelo a semejanza de sus ídolos de fútbol; uno de los mejores amigos de "La Rata" es un travesti (Toti) sin que ello lo avergüence, etcétera. La letra de las canciones de Gilda -ídola de la bailanta, de trágica muerte-, intercaladas en la obra, ayudan a crear un clima especial. El olvido intencional de Martini en algunos tramos de su relato (Ej.: Pág. 147 y 148) repitiendo algo que ya narró, es un recurso que le da verosimilitud. En suma, una novela actual, amena e interesante que refleja, desde la ficción, una realidad en muchos aspectos preocupante.

(c) LA GACETA

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