Entre la Independencia y la asunción de Menem

Una "Historia de la Argentina" que editó la Universidad de Cambridge.

20 Octubre 2002
La editorial de la Universidad de Cambridge publicó entre 1984 y 1995 once volúmenes sobre la historia de América Latina. El libro que aquí comentamos reúne siete capítulos, de distintos volúmenes, que abordan la historia de nuestro país, desde las primeras décadas de la independencia hasta la asunción de Menem en el 89.
John Lynch, profesor de la Universidad de Londres, analiza el primer tramo de nuestra historia independiente. Se vale de numerosas estadísticas, algunas sorprendentes y poco conocidas, como la que indica que en 1810 uno de cada tres habitantes de Buenos Aires era negro o mulato. Lynch sostiene que, después de la anarquía del año 20 y hasta Caseros, la Argentina se estructuró políticamente bajo un sistema feudal donde la estancia se convirtió en el modelo de gobierno y Rosas en su principal representante. El caudillismo, el paternalismo, el conservadurismo y el autoritarismo, que impregnarían a la política nacional por dos siglos, no tienen, según Lynch, una raíz ideológica; concibe al rosismo simplemente como un movimiento que encarnó los intereses de los estancieros.
Roberto Cortés Conde, del Instituto Di Tella, estudia el desarrollo de la economía entre 1870 y 1914 y apunta que su rasgo más sobresaliente fue el crecimiento exponencial sobre la base de la explotación agropecuaria. En 1914 la renta per cápita argentina superaba a las de España, Italia, Suecia o Suiza. Otro factor relevante en ese proceso fue el aumento fenomenal de la población a causa de la inmigración. Argentina tenía poco más de 1.700.000 habitantes en 1869 y en 1914, casi 8 millones. Tucumán pasó de 17.400 a 92.000.
Ezequiel Gallo, también del Di Tella, enfoca los aspectos sociales y políticos del mismo período. Señala la sorprendente asimilación de los extranjeros en el país, caso paradigmático a nivel mundial. Resultaron fundamentales la legislación civil, la promoción estatal, la escuela pública, el espíritu integrador y cosmopolita del argentino, la magnitud del fenómeno (en 1914 un tercio de la población era extranjero).
La mayor parte del libro se centra en los acontecimientos de los últimos 85 años. David Rock, catedrático de la Universidad de California, se encarga de la etapa que se inicia con el triunfo electoral de Yrigoyen y finaliza con el de Perón. Rock afirma que la solidez del yrigoyenismo estaba directamente vinculada al nivel del gasto público y que, por lo tanto, los tiempos de crisis económica lo llevaban al fracaso, como ocurrió en el 29. Particularmente interesante es el capítulo que le dedica al ascenso de Perón al poder. Perón fue uno de los fundadores y líderes del G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos), facción militar que derrocó a Castillo en 1943. Rock sostiene que sus miembros afirmaban la existencia de una conspiración internacional urdida por los judíos, los masones, los capitalistas y los comunistas; organización que Perón denominaría "sinarquía". El G.O.U. estaba imbuido de la vertiente nacionalista antiliberal, con ecos de la Italia fascista. De estos últimos surgen, según Rock, las ideas sobre la movilización de las masas y el tutelaje de la clase obrera. El autor sostiene que el ingreso de Perón en el Departamento Nacional del Trabajo en 1943 puede verse como la ejecución de una estrategia nacionalista que venía de mucho antes. En menos de dos años Perón transformaría la escena política argentina y se convertiría en su protagonista por 30 años.
Juan Carlos Torre y Liliana de Riz, del Di Tella y del Centro de Estudios de Estado y Sociedad, respectivamente, abordan el período que va desde 1946 a 1989. Los autores afirman que "la política económica del peronismo, con sus rasgos nacionalistas, keynesianos y distribucionistas, fue posible gracias a la combinación de una serie de circunstancias favorables que no se repetirían en la historia de la economía argentina". En los 18 años que siguieron al golpe del 55 se ensayó una sucesión de experimentos civiles y militares bajo la resistida y decisiva influencia de Perón desde el exilio. En un pasaje, los autores sostienen que los políticos de derecha no supieron reconocer el proyecto de desarrollo capitalista que encerraba la retórica de Frondizi y que por ello el país perdió la oportunidad de crear un partido conservador moderno. Al regresar a la Argentina, Perón se encontró con filas partidarias tan heterogéneas como la nefasta "sinarquía". Esta situación derivó en la matanza de Ezeiza. Las últimas 35 páginas están dedicadas al gobierno de Isabel, al golpe del 76, a la "guerra sucia", a los experimentos pseudoliberales en materia económica, a Malvinas y al fracaso de Alfonsín.
Este libro, sobre el que no podemos seguir explayándonos por razones de espacio, presenta a la historia argentina del siglo XX como una sucesión de errores y equívocos que explican por qué estamos donde estamos. Altamente recomendable.
(c) LA GACETA

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