Toda la obra de Saer compone el mismo entramado

Reedición de "El limonero real" cuya anécdota se concentra en un día de una familia.

20 Octubre 2002
Juan José Saer es mucho más que un título: es una escritura. Con casi una veintena de libros en 40 años de trabajo infatigable, ha alcanzado una indiscutible excelencia literaria, al punto de cierta canonización. Toda su obra compone un mismo entramado, donde un estilo circular y barroco se va agotando a sí mismo y se renueva embellecido y glorioso. "El limonero real" (1974), novela de reciente reedición, no escapa de estas formas. "Lo que caracteriza a mis novelas es que yo las considero como fragmentos (...) -ha expresado Saer-. Cada novela es como un fragmento que yo voy instalando en las fisuras que dejan las narraciones anteriores. Toda mi obra es una especie de móvil en el que cada pieza que se agrega modifica al resto, y cada pieza funciona como una digresión".
La anécdota de "El limonero..." se concentra en un día, el último del año, en el que una familia ribereña se reúne a comer. Desde el inicio, la muerte de un hijo se traduce en una recurrente sensación de ausencia y dolor que se hace estigma en la escritura, y permanece en contraste con la belleza natural de la región. La capacidad del escritor santafesino para hacer del lenguaje una experiencia corporal en el lector es sorprendente. Desde cada detallado instante de esta historia pequeña, se disparan recuerdos espesos que se desparraman como manchas en el pelaje de un animal y que luego retornan al mismo lugar, para empezar de nuevo: "Amanece / y ya está con los ojos abiertos."
El clima, los colores y los sonidos de la ribera pueden leerse en las aletargadas acciones de sus personajes: "Wenceslao permanece inmóvil, tratando de escuchar. Dentro de la niebla parece una larva en el interior de un capullo apretado, ocupando un hueco que apenas contiene el tamaño de su cuerpo."
En Saer, el argumento es un detalle que sólo vale por su corporización en el lenguaje, por la forma narrativa que adquiere y que magistralmente desarrolla: a qué más puede aspirar un autor sino a que sus textos sean imposibles de contar fuera de su escritura original. No deja más opción que la lectura.
(c) LA GACETA

Tamaño texto
Comentarios