13 Octubre 2002 Seguir en 

Hay centros desde donde la tristeza
mana sola, gastada; ríos fríos de ojos
que coronan el cielo de una espuma vencida.
mana sola, gastada; ríos fríos de ojos
que coronan el cielo de una espuma vencida.
Llegas por fin al frío mundo
en que todo es herencia de un dolor
conseguido
al precio de renuncias y vejados deseos.
Extraño es todo esto: amar, perder,
cruzar la ciénaga de la humillación,
estar solo
frente al dios del dolor,
vagar perdido
en esa fe donde se anega
la tristeza:
veneración, veneración a un sueño
que se fue sin querer entre los días.
La boca insomne de la vida canta
una canción que dice adiós a todo.
(c) LA GACETA







