Apasionante paseo por la intimidad de una familia

Historia que representa en cierto modo la transición cultural de dos décadas.

06 Octubre 2002
Una pareja de ancianos, Alfred Lambert -gravemente enfermo de Parkinson- y su esposa Enid, ansiosa por mantener vivos los ceremoniales de unión familiar, viaja desde el Medio Oeste a Nueva York para visitar a su hijo Chip, reunión a la cual se sumará su hermana Denise. Un tercer hijo, Gary, está casado y vive en Filadelfia. Desde las primeras páginas queda claro que entre los integrantes del grupo subyacen intensos conflictos, apenas contenidos por la necesidad de guardar las apariencias. A través de la conciencia de los personajes, el autor va reflejando los sentimientos contradictorios que los atraviesan y captura hábilmente la atención del lector, dejándole intuir -desde la primera escena, casi cinematográfica- que habrá muchos secretos por develar a lo largo de la novela.
Chip Lambert, profesor fracasado y mujeriego, es también un escritor desesperado por comercializar su primer fiasco. En su fuero íntimo compiten la erudición de un universitario, crítico de los valores de la civilización occidental, contra la ambición de tener éxito en Hollywood mediante la venta de un guión que se resiste a admitir como ridículo. En el matrimonio de su hermano Gary, un ejecutivo bancario, las cosas no van tan bien como parecen, ya que libra una guerra de nervios cotidiana con su bella mujer, quien cuenta con la "complicidad" de sus hijos.
La historia de Denise, una experta en alta cocina cuyos triunfos laborales se ven perturbados por los vaivenes de su vida sentimental, es la más reveladora respecto de los conflictos medulares de la trama, donde se entretejen temas como el mandato paterno, la persecución del éxito, el amor, y la búsqueda de la propia identidad, sobre el trasfondo del apogeo de la expansión económica de los Estados Unidos en los años 90, en contraste con el "exótico" derrumbe del resto del mundo. Hay una confrontación de valores nuevos y antiguos. Por un lado, el ascenso económico que proporcionan las apuestas financieras y las estrategias de mercado, está reservado para algunos ganadores que aparecen rodeados de un glamour irresistible. Aquellos que persisten en el esfuerzo rutinario, en cambio, no parecen seguros de que una vida de trabajo responsable pueda aportarles una íntima y más plena satisfacción.
Las "correcciones" que sufrirá el guión de Chip, así como también los números de la Bolsa, devolviendo a la realidad muchos delirios de opulencia, se corresponden con los replanteos que deberán realizar los personajes en sus vidas. Tanto los hijos, más o menos desfasados de los parámetros que les marcaba la expectativa paterna, como los padres, obligados a aprender nuevas maneras de relación afectiva con quienes han dejado de mirarse en el espejo de sus antiguas ilusiones.
Jonathan Franzen cautiva al lector con su prosa ágil, irónica y abundante en imágenes, convirtiendo las 580 páginas del libro en un apasionante paseo por la intimidad de una familia, cuya historia representa -en cierta medida- la transición cultural entre dos épocas.

(c) LA GACETA

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