Búsqueda de americanismo

(Del artículo de María P. Capllonch de Filipone en "Cuadrante NOA", Nº 10, Centro de Estudios Regionales, Tucumán).

16 Octubre 2002
"Saber qué somos, cómo somos, por qué somos, constituyen las preguntas fundamentales del hombre que busca descifrar su identidad. Básicamente se da esta búsqueda en quienes tratan de eludir el agobio de despertar cada mañana con el mismo problema que es el saber cómo soportarnos a nosotros mismos hasta la noche y aun hasta la muerte.Es sabido que hay dos formas de evasión de ese problema: la de los poetas (entre los cuales contamos a los escritores en general) y la de los místicos. Los poetas escapan de tal angustia transformando constantemente su yo; los místicos, olvidando que ese yo existe. El hombre americano, al que todavía podemos llamar el joven hombre americano, trata más bien, yendo más allá de esas dos posturas, conocerse cada día mejor, preocupándose por identificarse con el suelo que pisa, abarcar la cultura de su región, de su país; descifrar sus problemas raciales, políticos, económicos, que le preocupan; revivir la emoción de lo histórico ya de raíz nacional o ya generada por los nexos de la vasta comunidad de los pueblos de América. El americanismo se nutre de tres fuentes: la de la cultura, la de los problemas y la de la emoción.
A esas tres fuentes hay que volver una y otra vez en busca de la nuestra americana y, más concretamente argentina, en pos del elemento fusionador, aglutinante, homogeneizador, de esta nuestra condición de hijos de un país crisol de razas; ya que así como los problemas de otros países de América son, por ejemplo el del indio en el Perú, Ecuador, Bolivia o el racial en Brasil, en Argentina específicamente lo constituye la inmigración y sus varias consecuencias.
Habitantes de un suelo que amamos pero que quizás no es el de nuestros mayores, o bien sí, descendientes de los antiguos dueños de esta tierra pero ya un ser decididamente mixto pues, como dice Ricardo Rojas, Eurindia es el nombre de un mito creado por Europa y las Indias pero ya no es de las Indias ni de Europa aunque esté hecho de los dos.
¿Qué somos?, ¿por qué somos?, es búsqueda ineludible de americanismo. Americanismo vale decir acción, intención americana; o más bien de argentinismo lo que sería acción, intención americana; o más bien de argentinismo lo que sería acción, intención argentina, en el sentido anteriormente referido.
Cabe recordar aquí, que no hace mucho, un episodio crítico de nuestro país nos puso de frente a una realidad innegable: la soledad latinoamericana. Ante ella, toda acción americanista debe ser de lucha; para afirmar con energía sus raíces en el lugar en que está, y para sentirse más fuerte. Nacionalismo y regionalismo son dos fuerzas complementarias que debieran alimentar nuestra vida cultural. El destino de nuestras naciones es ser ellas mismas en el marco de una estrecha co-nacionalidad; co-naciones: unas junto a otras. ¿Cómo emprender tal acción? Ahí está el problema. Cada uno individual o grupalmente la acomete de acuerdo con sus creencias, posibilidades y posición.
Esto que digo se relaciona con la acción de una agrupación de nuestro medio: el CER (Centro de Estudios Regionales) en cuya existencia he estado reflexionando mientras reveía los números de Cuadrante NOA, su órgano de expresión, aparecidos hasta ahora y particularmente estudiaba el último 6/7, y catalogaba a esta agrupación, como total o por lo menos en gran parte ejecutora de esto que hablo, labor cuyos creadores e impulsores a partir de 1972, empezaron a concretar como compromiso y objetivo: desarrollar una función esclarecedora tendiente a aumentar el conocimiento del medio en el cual vivimos; conocimiento del cual surgirá, a no dudarlo, el hilo de Ariadna que nos guíe hacia aquellas constantes fusionadoras que nos unan a los habitantes de este suelo".

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