18 Agosto 2002 Seguir en 

El concepto de género es el concepto clave de la teoría feminista. La idea de que lo femenino y lo masculino no son hechos naturales, sino construcciones culturales, abre el espacio por el que la reflexión feminista empieza a resquebrajar el orden establecido de la división de los sexos. Pero puede hacerlo desde presupuestos teóricos muy diferentes y a menudo enfrentados entre sí, como demuestra la existencia de vivas polémicas en torno de diferentes aspectos de la cuestión del género.
Judith Butler enseña literatura en la Universidad de California. El género en disputa es una obra fundadora de la llamada teoría gueer. Propone una lectura crítica de la idea esencialista de que las identidades de género son inmutables y encuentran su arraigo en la naturaleza, en el cuerpo o en una heterosexualidad normativa y obligatoria. Se trata de un trabajo interdisciplinario en el que confluyen disciplinas como la filosofía, la antropología, la teoría literaria y el psicoanálisis. Se vincula al feminismo, a los debates sobre el género, al psicoanálisis, a los estudios iniciales sobre el travestismo, y a los movimientos políticos que proclaman el respeto por la diversidad sexual.
El libro, editado por primera vez en inglés en 1990, produjo una revolución con su polémica mirada a partir de un vasto aparato teórico que incluye nombres como Luce Irigaray, Julia Kristeva, Monique Wittig, Michel Foucault, Jacques Derrida, Sigmundo Freud, Jacques Lacan, Gilles Deleuze, entre otros. Se trata de un texto complejo con una retórica barroca con la intención de quebrar el lugar común.
La autora parte de la pregunta de Foucault acerca de las condiciones de posibilidad para decir yo en un discurso. Pone en cuestión las lecturas de los límites del concepto "cuerpo". Para ella el género es una construcción fantástica armada sobre la repetición de rituales culturales. Se trata de construcciones naturalizadas convertidas en dispositivos de poder. La cultura occidental ha hecho de la negación de la realidad de los cuerpos una práctica que fundamenta la exclusión. Butler marca las nuevas formas de lucha y supervivencia para esos cuerpos negados, que tratan, con desesperación, de ser reconocidos y hacerse visibles.
Si volvemos sobre las palabras de Simone de Beauvoir: "no se nace mujer, se llega a serlo", podríamos ver que Butler considera que "llegar a ser" encierra una ambigüedad ontológica ya que no se puede rastrear el origen porque el género es una actividad, un modo de organización de normas sociales, implica un pasado y una manera de vivir el cuerpo propio.
En suma se puede interpretar las normas del género como estilos corpóreos. No se postula un acto de creación radical pero supone aceptar el espacio de libertad. El cuerpo, desde esta perspectiva no es sólo un receptor de interpretaciones culturales, sino también un campo de posibilidades interpretativas, por lo que se convierte en un enlace entre cultura y elección. Nos encontramos frente a una obra rica y provocativa que busca fecundar el campo de la teoría social a través de interrogantes, más que de aseveraciones.
(c) LA GACETA
Judith Butler enseña literatura en la Universidad de California. El género en disputa es una obra fundadora de la llamada teoría gueer. Propone una lectura crítica de la idea esencialista de que las identidades de género son inmutables y encuentran su arraigo en la naturaleza, en el cuerpo o en una heterosexualidad normativa y obligatoria. Se trata de un trabajo interdisciplinario en el que confluyen disciplinas como la filosofía, la antropología, la teoría literaria y el psicoanálisis. Se vincula al feminismo, a los debates sobre el género, al psicoanálisis, a los estudios iniciales sobre el travestismo, y a los movimientos políticos que proclaman el respeto por la diversidad sexual.
El libro, editado por primera vez en inglés en 1990, produjo una revolución con su polémica mirada a partir de un vasto aparato teórico que incluye nombres como Luce Irigaray, Julia Kristeva, Monique Wittig, Michel Foucault, Jacques Derrida, Sigmundo Freud, Jacques Lacan, Gilles Deleuze, entre otros. Se trata de un texto complejo con una retórica barroca con la intención de quebrar el lugar común.
La autora parte de la pregunta de Foucault acerca de las condiciones de posibilidad para decir yo en un discurso. Pone en cuestión las lecturas de los límites del concepto "cuerpo". Para ella el género es una construcción fantástica armada sobre la repetición de rituales culturales. Se trata de construcciones naturalizadas convertidas en dispositivos de poder. La cultura occidental ha hecho de la negación de la realidad de los cuerpos una práctica que fundamenta la exclusión. Butler marca las nuevas formas de lucha y supervivencia para esos cuerpos negados, que tratan, con desesperación, de ser reconocidos y hacerse visibles.
Si volvemos sobre las palabras de Simone de Beauvoir: "no se nace mujer, se llega a serlo", podríamos ver que Butler considera que "llegar a ser" encierra una ambigüedad ontológica ya que no se puede rastrear el origen porque el género es una actividad, un modo de organización de normas sociales, implica un pasado y una manera de vivir el cuerpo propio.
En suma se puede interpretar las normas del género como estilos corpóreos. No se postula un acto de creación radical pero supone aceptar el espacio de libertad. El cuerpo, desde esta perspectiva no es sólo un receptor de interpretaciones culturales, sino también un campo de posibilidades interpretativas, por lo que se convierte en un enlace entre cultura y elección. Nos encontramos frente a una obra rica y provocativa que busca fecundar el campo de la teoría social a través de interrogantes, más que de aseveraciones.
(c) LA GACETA







