Retórica que exige doble decodificación

Por Carmen Perilli

11 Agosto 2002
Si se trata de armar un canon de la literatura argentina, especialmente rioplatense, de las últimas décadas del siglo XX, resulta imposible no incluir la obra de Ricardo Piglia. No sólo ocupa un lugar central entre los lectores argentinos sino que se ha convertido en objeto de la prensa y las academias.
Este interés se ve acrecentado por las características de una producción relacionada con el trabajo crítico.
En la producción de Piglia encontramos distintos géneros de la novela hasta el guión cinematográfico, desde el ensayo hasta la historieta.
En Otras Inquisiciones, Jorge Luis Borges afirma que "cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro". La estudiosa brasileña María Antonieta Pereira parte de este juego borgeano para realizar una labor cuidadosa y erudita. Busca escenificar el diálogo entre el autor argentino y sus fantasmas literarios (Borges, Arlt, Macedonio Fernández, Combrowicz, Joyce, Kafka).La investigación se centra en los cuentos y La ciudad ausente. Examina el proyecto literario y cultural de Piglia en relación con la tradición y con el problema de los géneros.
Como señala Noé Jitrik en el prólogo, la presencia de la filosofía posmoderna es evidente en el discurso de Pereira. La obra apela a una retórica muchas veces oscura y que exige el lector un doble trabajo de decodificación, el de la obra de Piglia y el de la obra de Pereira. La caja de herramientas de la investigadora posee un profuso aparato conceptual que le permite reunir la cábala con el laberinto y el hipertexto; el tecnobarroco con el policial, Joyce y Borges, la máquina y el monstruo, lo femenino y el museo, la ciudad y el aleph. Incluye dos anexos: una entrevista con Ricardo Piglia y las primeras notas de La ciudad ausente. El libro es muy útil para los estudiosos de la obra del escritor argentino aunque, como ocurre con ciertos textos barrocos, sufre los ruidos producidos por el artificio.(c) LA GACETA

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