15 Octubre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Los ministros de la Corte Suprema tendrán hoy su primer acuerdo después de haber salido de los ocho meses de incertidumbre provocados por el frustrado intento parlamentario del juicio político. Y, a pesar de su fracaso, este ha dejado a la mayoría con una intolerable carga de desprestigio ante la sociedad. Por lo menos dos de ellos -si no tres-, especialmente su presidente Julio Nazareno, deberán ahora soportar con las dificultades imaginables esa realidad hasta que, como se espera, abandonen voluntariamente sus investiduras.
Un segundo factor que perturbará la relación interna indispensable del máximo tribunal es la forma pública asumida por las despechadas reacciones entre algunos de ellos, más propias de los políticos que de jueces cuya imagen ha de estar asociada a la discreción y la parquedad. No debe esperarse que en lo inmediato puedan producirse definiciones sobre cuestiones tan ansiosamente aguardadas como la pesificación y la liberación de los depósitos acorralados. Ni tampoco que cuando ello ocurra mediante un pronunciamiento mayoritario la decisión se aparte de la realidad actual, muy diferente por cierto de la de hace dos o tres meses, cuando el calor de los cacerolazos hacía hervir a los bancos. Como ya se ha dicho en este lugar en más de una ocasión, los jueces no se quedarán atrás de la serenidad creciente con que los depositantes están negociando y operando con la banca.
Día crítico
Otra cita trascendente -y también para muchos con resultado previsible- es la de hoy del consejo superior del justicialismo que preside Carlos Menem, donde todo indica que se formalizará la convocatoria a la interna partidaria abierta. Es improbable que todos los gobernadores del PJ que lo integran concurran a esa conferencia dominada por el menemismo, dueño virtual del aparato electoral, pero lo sustancial en ese caso es si lo hará o no Carlos Reutemann y, por lo demás, qué postura asumirá. Reutemann es también presidente del congreso nacional partidario, con cuya convocatoria se especuló aquí todo el fin de semana, -sin que haya un solo dato concreto que la asegure- y el supuesto propósito de contradecir lo que resuelva hoy el consejo nacional. Esa especulación repite que el dueño del congreso es Eduardo Duhalde, pero la última vez que el cuerpo se reunió el duhaldismo se retiró en medio de un desorden, imposibilitado de concretar esa supuesta mayoría.
El fallo Servini de Cubría, que dejó sin efecto las internas simultáneas abiertas, ha provocado accesoriamente el congelamiento de las reformas políticas en lo concerniente al financiamiento electoral. Ese regreso a la autonomía de los partidos ha sido aprovechado con ostentación por el menemismo que, durante el reciente fin de semana, empapeló con el nombre de su precandidato presidencial kilómetros de columnas y consolas telefónicas del Gran Buenos Aires, cuadra por cuadra, repitiendo la operación que ya había realizado sobre el norte del distrito federal. Se confirma así, con hechos, que el ex presidente dispone de abundantes recursos que no tendrá ahora necesidad de denunciar. (De nuestra Sucursal)
Un segundo factor que perturbará la relación interna indispensable del máximo tribunal es la forma pública asumida por las despechadas reacciones entre algunos de ellos, más propias de los políticos que de jueces cuya imagen ha de estar asociada a la discreción y la parquedad. No debe esperarse que en lo inmediato puedan producirse definiciones sobre cuestiones tan ansiosamente aguardadas como la pesificación y la liberación de los depósitos acorralados. Ni tampoco que cuando ello ocurra mediante un pronunciamiento mayoritario la decisión se aparte de la realidad actual, muy diferente por cierto de la de hace dos o tres meses, cuando el calor de los cacerolazos hacía hervir a los bancos. Como ya se ha dicho en este lugar en más de una ocasión, los jueces no se quedarán atrás de la serenidad creciente con que los depositantes están negociando y operando con la banca.
Día crítico
Otra cita trascendente -y también para muchos con resultado previsible- es la de hoy del consejo superior del justicialismo que preside Carlos Menem, donde todo indica que se formalizará la convocatoria a la interna partidaria abierta. Es improbable que todos los gobernadores del PJ que lo integran concurran a esa conferencia dominada por el menemismo, dueño virtual del aparato electoral, pero lo sustancial en ese caso es si lo hará o no Carlos Reutemann y, por lo demás, qué postura asumirá. Reutemann es también presidente del congreso nacional partidario, con cuya convocatoria se especuló aquí todo el fin de semana, -sin que haya un solo dato concreto que la asegure- y el supuesto propósito de contradecir lo que resuelva hoy el consejo nacional. Esa especulación repite que el dueño del congreso es Eduardo Duhalde, pero la última vez que el cuerpo se reunió el duhaldismo se retiró en medio de un desorden, imposibilitado de concretar esa supuesta mayoría.
El fallo Servini de Cubría, que dejó sin efecto las internas simultáneas abiertas, ha provocado accesoriamente el congelamiento de las reformas políticas en lo concerniente al financiamiento electoral. Ese regreso a la autonomía de los partidos ha sido aprovechado con ostentación por el menemismo que, durante el reciente fin de semana, empapeló con el nombre de su precandidato presidencial kilómetros de columnas y consolas telefónicas del Gran Buenos Aires, cuadra por cuadra, repitiendo la operación que ya había realizado sobre el norte del distrito federal. Se confirma así, con hechos, que el ex presidente dispone de abundantes recursos que no tendrá ahora necesidad de denunciar. (De nuestra Sucursal)





