Desde el frente

Por Federico van Mameren

15 Octubre 2002
El interbloque legislativo se va convirtiendo lentamente en un frente electoral. Los une el espanto de la realidad provincial. Osvaldo Cirnigliaro, Julio Díaz Lozano, Rodolfo Succar y los radicales que tienen bancas en la Cámara están decididos a parársele al mirandismo. Todos han sido duros críticos de los escándalos de varios dirigentes del Poder Ejecutivo y ven a Julio Miranda como si fuera mandinga. A él no quieren darle con el gusto y están decididos a combatirlo.
El frente analiza apoyarse en la estructura territorial del radicalismo. El partido que hoy lidera José Ascárate sabe que las sombras de Raúl Alfonsín y de Fernando de la Rúa abandonando el barco antes de tiempo, le impiden salir a la cancha solo. Y, pese a estar al borde del desquicio, tiene la posibilidad de asegurar una estructura territorial en toda la provincia. A esa tabla podrían aferrarse muchos. Esta tarde, Pueblo Unido de Gumersindo Parajón escuchará ofertas para sumarse al frente. Hay quienes confían en que también podría meter sus narices en ese equipo el ex socio de Olijela Rivas, el diputado José Ricardo Falú.
No faltan tampoco los contactos con varios de los partidos que nacieron en los últimos tiempos y que ven que sus estructuras no les alcanzan para llegar a la meta final. Los ideólogos del frente no quieren hablar de candidaturas; prefieren seguir sumando gente a su proyecto y alimentando la ilusión. Sin embargo, se sabe que "Renzo" Cirnigliaro es uno de los candidatos puestos a encabezar el frente postulándose para gobernador.
Como en todo partido, cuando se analizan los lugares a ocupar y estos pasan a ser más importantes que las ideas que los convocan, surgen los problemas. Así, Parajón estaría dispuesto a participar de este frente si es que los candidatos a diputados no son ni Cirnigliaro ni Díaz Lozano. Falú también estaría de acuerdo en conversar, siempre y cuando no se hable de candidaturas por ahora. Tal vez el diputado nacional sigue soñando con ser candidato a gobernador en 2003, aunque él suele repetir que no se moverá del Congreso Nacional hasta 2005.
Si las peleas no hacen que el frente muera antes de nacer, la preocupación central estará en el socio nacional. Saben que Miranda ejercerá su poder de gobernador ante el presidente que salga electo. Cuando este cumpla sus primeros meses en la Casa Rosada, los tucumanos estarán de campaña para elegir gobernador y la ayuda del Presidente puede ser decisiva.

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