La "sociabilidad" en una tesis sobre la vieja Buenos Aires

Por María Paula Parolo

12 Mayo 2002
La "sociabilidad" comenzó a preocupar a los historiadores en los años 60 y 70 del siglo pasado -a partir de los trabajos precursores de Maurice Aghulon- y hoy contamos con un importante número de obras de calidad sobre la cuestión. Una de ellas es la tesis doctoral que Pilar González defendió en la Sorbona en 1992 y que el Fondo de Cultura Económica acaba de editar.
El libro se sitúa en la confluencia de varios ejes problemáticos, todos esenciales para la comprensión de la historia de la ciudad de Buenos Aires en el siglo XIX: las mutaciones de la sociabilidad y las prácticas sociales; el nacimiento de la política moderna y la construcción de la nación, ligados de manera inescindible en una relación causal y compleja. La obra está organizada en dos partes definidas según criterios cronológicos: Los pueblos sin nación (1820-1852) y La Nación al poder (1852-1862), a lo largo de las cuales se ve desfilar todo tipo de sociabilidades, tanto formales como informales, elitistas como populares, con diversos fundamentos y diferentes fines.
De este modo, a través de ocho capítulos, Pilar González explora los puntos de encuentro entre los individuos, la sociabilidad urbana y el proceso político de la "organización nacional", poniendo énfasis en las ambigüedades, hibridaciones y desfases propios de todo período de transición, como lo fue el siglo XIX en toda América Latina.
Con hipótesis claramente enunciadas y variables analizadas con minuciosidad, el libro propone que el proceso de creación de la esfera pública no fue ni simple ni lineal, pues -para la autora- "la independencia como modernidad provoca la fractura de la conciencia colectiva que la sociedad occidental conoció desde la Reforma y las guerras de religión, y de la que el mundo hispánico permaneció al margen".
Pero esta fragmentación de la conciencia colectiva se habría producido al mismo tiempo que la desaparición de la figura del monarca español, cuya función principal era hacer posible la unidad administrativa y territorial del reino, lo que permitiría comprender las razones profundas que condujeron a las "élites culturales" a imaginar una nación, por sobre todo como un "estado" de sociedad, ya que "la independencia no sólo plantea el problema del fundamento del poder político, sino más aún el del fundamento del lazo social".
En suma, a pesar de la complejidad del proceso estudiado, Pilar González logra develar el papel desempeñado por las "élites culturales" de Buenos Aires en la construcción de la nación, proyectando, de este modo, una "visión más inteligible de lo real", que es lo que en definitiva da sentido a la labor de todo historiador.(c) LA GACETA

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