05 Mayo 2002 Seguir en 

Macedonio Fernández es uno de los "nombres propios? de la literatura de vanguardia argentina. Al mismo tiempo su seductora figura de autor revulsivo apuesta poner en crisis lecturas tradicionales. Su escritura aparece en el Fin de Siglo con todo lo que este tiene de experiencia de final.
Macedonio Fernández. Un escritor de fin de siglo ofrece un original y detallado recorrido por los primeros textos del escritor. La autora, Mónica Bueno, arma su mirada crítica desde el concepto de genealogía de Michel Foucault. "La recurrente preocupación de Macedonio por la concepción del sujeto, así como su reiterada reflexión sobre los hiatos, las cesuras de una totalidad que se resquebraja, son los ejes de esta genealogía". El corpus abarca textos publicados e inéditos. Con solidez recorre las iluminaciones de las diferentes lecturas críticas sobre el autor: Barrenechea, Jitrik, Fernández Moreno, Piglia. Así como sobre la vanguardia.La vanguardia, sinónimo de ruptura, pretende destruir el muro de la representación, liberar la tiranía del significado sobre el significante y mostrar la opacidad del lenguaje. Vanguardia y fin de siglo buscan reconstruir aquel sujeto romántico que decía "yo" con la seguridad que le otorgaba la pasión. La autora nos muestra el modo como Macedonio recorre esa curva histórica y se ubica frente al modernismo y la vanguardia. Afirma, el autor es un futurista que formula lo que todavía su tiempo no hace.
El trabajo crítico analiza la problemática de la figura social del intelectual finisecular, que remite a nombres como artista, escritor, letrado, filósofo. El término intelectual aparece en el manifiesto publicado el 14 de enero de 1898 para exigir la revisión del proceso Dreyfus. Todos los textos de Macedonio se transforman en piezas diseminadas de una totalidad deseada pero inexistente.
Una escritura que siempre se está haciendo y que, por lo tanto, no conoce final. Los primeros pasos hilvanan literatura y periodismo. En "La fuerza de la herencia", postula la desherencia, ataque a la tradición y al verosímil que busca instaurar la incerteza en el lugar común. Para el narrador rioplatense la memoria se equivoca de modos opuestos la paramnesia y la anonimia. "Desconocer lo conocido" es el trabajo que propone a la literatura.
Mónica Bueno destaca la teoría del sujeto que se vislumbra cuando todavía los resabios del romanticismo muestran un yo portentoso. La figura de Macedonio se revela altamente diferenciada, siempre recostada en los márgenes de cualquier centralidad. El autor lleva la experiencia personal fundada en el experimento a condición de existencia de la regla. Busca un modo de lectura que se desprenda de normas. Una suerte de extremo anárquico que trastoque el espacio imaginario del encuentro entre lector y autor. Intenta separar erudición de saber; sugiere. "Trabajo a la vista" que muestra deficiencias y marca errores frente a la figuración del "libro perfecto".
El estudio muestra el movimiento de vaivén, del autor con su época desde una mirada vanguardista que manifiesta una suerte de extrañamiento que permite que el sujeto se transforme en objeto. Desmenuza el paciente trabajo de análisis y disección de la propia figura; la operación básica de Macedonio al desmontar los sentidos habituales a través de una poética se basa en la autonomía de la ficción. El trabajo de Mónica Bueno es una excelente muestra de la relación entre rigor crítico y lectura creativa.
(c) LA GACETA
Macedonio Fernández. Un escritor de fin de siglo ofrece un original y detallado recorrido por los primeros textos del escritor. La autora, Mónica Bueno, arma su mirada crítica desde el concepto de genealogía de Michel Foucault. "La recurrente preocupación de Macedonio por la concepción del sujeto, así como su reiterada reflexión sobre los hiatos, las cesuras de una totalidad que se resquebraja, son los ejes de esta genealogía". El corpus abarca textos publicados e inéditos. Con solidez recorre las iluminaciones de las diferentes lecturas críticas sobre el autor: Barrenechea, Jitrik, Fernández Moreno, Piglia. Así como sobre la vanguardia.La vanguardia, sinónimo de ruptura, pretende destruir el muro de la representación, liberar la tiranía del significado sobre el significante y mostrar la opacidad del lenguaje. Vanguardia y fin de siglo buscan reconstruir aquel sujeto romántico que decía "yo" con la seguridad que le otorgaba la pasión. La autora nos muestra el modo como Macedonio recorre esa curva histórica y se ubica frente al modernismo y la vanguardia. Afirma, el autor es un futurista que formula lo que todavía su tiempo no hace.
El trabajo crítico analiza la problemática de la figura social del intelectual finisecular, que remite a nombres como artista, escritor, letrado, filósofo. El término intelectual aparece en el manifiesto publicado el 14 de enero de 1898 para exigir la revisión del proceso Dreyfus. Todos los textos de Macedonio se transforman en piezas diseminadas de una totalidad deseada pero inexistente.
Una escritura que siempre se está haciendo y que, por lo tanto, no conoce final. Los primeros pasos hilvanan literatura y periodismo. En "La fuerza de la herencia", postula la desherencia, ataque a la tradición y al verosímil que busca instaurar la incerteza en el lugar común. Para el narrador rioplatense la memoria se equivoca de modos opuestos la paramnesia y la anonimia. "Desconocer lo conocido" es el trabajo que propone a la literatura.
Mónica Bueno destaca la teoría del sujeto que se vislumbra cuando todavía los resabios del romanticismo muestran un yo portentoso. La figura de Macedonio se revela altamente diferenciada, siempre recostada en los márgenes de cualquier centralidad. El autor lleva la experiencia personal fundada en el experimento a condición de existencia de la regla. Busca un modo de lectura que se desprenda de normas. Una suerte de extremo anárquico que trastoque el espacio imaginario del encuentro entre lector y autor. Intenta separar erudición de saber; sugiere. "Trabajo a la vista" que muestra deficiencias y marca errores frente a la figuración del "libro perfecto".
El estudio muestra el movimiento de vaivén, del autor con su época desde una mirada vanguardista que manifiesta una suerte de extrañamiento que permite que el sujeto se transforme en objeto. Desmenuza el paciente trabajo de análisis y disección de la propia figura; la operación básica de Macedonio al desmontar los sentidos habituales a través de una poética se basa en la autonomía de la ficción. El trabajo de Mónica Bueno es una excelente muestra de la relación entre rigor crítico y lectura creativa.
(c) LA GACETA
Lo más popular







