Viejas fotos de Catamarca

(De "Catamarca de antaño. Fotografías 1845-1935", por Pablo José Loumagne, Lulemar Ediciones, Buenos Aires).

15 Octubre 2002
"Este libro, elaborado con buenas dosis de paciencia, erogaciones materiales y mucho amor, es de una naturaleza nada ortodoxa; al contrario, lo estimo como heterodoxo o mejor dicho como un híbrido, ya que traté de satisfacer distintos enfoques e intereses como ser el de los especialistas en fotografía, los historiadores, los sociólogos, los genealogistas y a los que les interesa atisbar el pasado siempre tan fugitivo, a través de la imagen fotográfica que rescata personas, lugares, edificios, los que ya sólo son recuerdos que cada día que pasa se difuminan más.
Tal conducta obedece a valederos motivos ya que tuve varias, demasiadas, oportunidades, de escuchar relatos referidos al triste destino de las colecciones -especialmente familiares- de diferentes personas: la desaparición de las viejas casonas de nuestros abuelos de las que sólo se recataba lo de mayor utilidad o importancia, criterios en los cuales la escala de valores de las fotografía ocupan un lugar muy bajo y en consecuencia se reducían a cenizas. Por otra parte la acción destructora de polillas, ratas, etc., las inundaciones de los sótanos en los departamentos modernos y otros factores causan estragos en nuestro haber fotográfico. Es por estas razones que a la tarea emprendida la encaminé, en todo momento y por encima de otras finalidades, como de rescate fotográfico. Así fui sumando y sumando fotografías, primero serían 150, después 300 y así sucesivamente se fueron incorporando hasta llegar a la cantidad que supera a las 700, la mayor por lejos de cualquier edición sobre nuestro tema.
Tal cantidad incide notablemente respecto a la observancia sistemática de una metodología en la presentación del material; especialmente en los grupos familiares ya que, si elegimos el sistema de la antigüedad de las fotografías de manera exclusiva, ello no encaja con la presentación de dichos grupos que fluctúan entre 1845 y 1935. Realmente fue un tema difícil de superar, por lo que opté por un sistema ecléctico, mezclando las dos opciones, tratando en lo posible de dar coherencia y claridad al conjunto. No sé si lo conseguí.
En mis búsquedas de los últimos diez años encontré familias con un acervo fotográfico de muchísima importancia (ya se verá cómo se repiten los nombres y apellidos de los propietarios que las conservan). Así, entre las más notables se me brindó el acceso con inusitada confianza a las colecciones de las familias Castro Molina-Tornow (cuatro lujosos álbumes forrados en terciopelo con las puntas de metal labrado) que datan aproximadamente de 1880; las de las diferentes ramas de los Cisneros, conservadas en Andalgalá y Catamarca; las de los Valdez del Viso, Acuña, Molas, Augier, Avellaneda, Galíndez, Navarro, Lilljedahl, etc. entre las principales. Les estoy tanto a ellos como a los que aportaron uno o dos fotografías; más que agradecido.
Es indudable que dada la cantidad de material que se publica, en gran parte inédito, pude incurrir en errores o tergiversaciones, pero lo cierto es que en muchos casos las fuentes históricas no son suficientes pese a que en los últimos años se produjo el impulso intelectual calificado producido por la actividad de nuestra universidad".

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