El enamorado de Dios

(De "San Juan de la Cruz, enamorado de Dios", por Elisabeth Reynaud, Atlántica, Buenos Aires).

14 Octubre 2002
"Juan muere en 1591. En el transcurso del siglo XVII, su obra es traducida al francés (gracias a Ana de Jesús, que lleva la reforma teresiana a Francia en 1604), al flamenco, al latín, al italiano y al alemán. Su doctrina exigente deja su impronta en los siglos sucesivos. André Bord encuentra rastros de los escritos de Juan en los Pensamientos de Pascal. Este último frecuenta el primer convento de padres carmelitas en París. Pero la tormenta revolucionaria apaga la fiebre mística proveniente del siglo XVII.
Sin embargo, los textos de Juan Perduran. A comienzos del siglo XX vuelven a aparecer en filosofía (Bergson, Las dos fuentes de la moral y de la religión); en psicología (Jacques Maritain preside las jornadas de psicología en el Carmen de Avon-Fontainebleau, donde la doctrina sanjuanina es comparada con las del Pseudo-Dionisio, de Ruysbroek, de Eckhart, de Teresa de Avila y de Catalina de Génova); y, por fin, en teología (de 1915 a 1962, Desclée de Brouwer edita una revista titulada Etudes carmélitaines [Estudios carmelitanos], donde la doctrina de Juan es comparada con nuevos datos psicoanalíticos, como también con otros misticismos: islámico, hinduista u oriental).
Paul Valéry, quien confiesa buscar la perfección en la poesía, escribe un prefacio entusiasta a los poemas de Juan, que hace reeditar en la traducción de 1641. Edith Stein, la gran filósofa alemana que está siendo redescubierta en la actualidad, le consagra su vida. Discípula de Husserl, el fundador de la fenomenología, y proveniente de una ferviente familia judía, se convierte después de haber leído, en una sola noche, el Castillo Interior de Teresa de Avila. En 1934 entra en el Carmen de Colonia y se aboca al estudio de Juan de la Cruz. En el sufrimiento de aquellos años, escribe una obra mística y filosófica, La ciencia de la cruz. Pasión de amor de San Juan de la Cruz. No bien termina su trabajo, es arrestada por la Gestapo en el Carmen de Echt, el 2 de agosto de 1942, deportada a Auschwitz y enviada a la cámara de gas, el 10 de agosto de 1942. Había tomado como nombre de religión Benedicta de la Cruz.
Thomas Merton, Charles de Foucauld, Isabel de la Trinidad y Teresa del Niño Jesús son todos apasionados seguidores de la doctrina de luz de Juan, que describe la unión nupcial con un Dios de amor.
En 1982, Michel de Certeau publica la Fable mystique [Fábula mística], que explica, a la luz del psicoanálisis moderno y de la antropología, la experiencia de Teresa de Avila y de Juan de la Cruz. Se podría citar una larga lista de espíritus eminentes y diversos que se detuvieron en la experiencia singular del místico español. Las razones de este interés no son indiferentes. Juan de la Cruz es el poeta del amor transfigurado, es decir, del amor separado de su objeto. Es el anti-Narciso, lo cual, en nuestra época de individualismo furioso, no deja de plantearnos este interrogante: ¿Nunca seremos capaces de amar sin volvernos dependientes del objeto amado, es decir, sin proyectar celosamente en él una parte de nosotros mismos? Que equivale, no a amar, sino a amarse a uno mismo".

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