Una larga lista de perdedores

Por Edgardo Alfano

13 Octubre 2002
BUENOS AIRES. - La caída del juicio político a los miembros de la Corte Suprema de Justicia dejó una larga lista de perdedores en el escenario de la Cámara de Diputados. Presionado por el FMI y por el error estratégico de haber puesto en el banquillo de los acusados a toda la Corte, en un momento equivocado, el Gobierno debió buscar desesperadamente el final anunciado.
La Corte tenía y tiene en sus manos el futuro de la economía, con causas por la pesificación y el corralito, y asomaron como un arma letal contra el presidente Eduardo Duhalde y su ministro de Economía, Roberto Lavagna.
Fue así que el peronismo, liderado por el duhaldismo y el menemismo, se encolumnó en Diputados para bajar el juicio, luego de cinco fracasos con la ayuda de sus aliados del interior del país.
Todo ocurrió ante la impotencia de Elisa Carrió y su ARI, radicales y legisladores de izquierda, que también quedaron enredados en sus propios errores y soberbias, tras decidir arremeter contra toda la Corte.

El costo político
Pero en ese juego peligroso, todos pagaron el costo político de la jugada y, especialmente, los miembros de una Corte cuestionada por la sociedad desde hace mucho tiempo, por las vinculaciones de algunos de sus miembros con el menemismo.
Por algo, los jueces más cuestionados fueron los que cosecharon la mayor cantidad de votos a favor del juicio político, aunque no recibieron los necesarios como para empezar a recorrer ese penoso camino.
Julio Nazareno, el titular de ese cuerpo, fue quien más votos negativos cosechó: 143 frente a 90 manos y 2 abstenciones. A Carrió y a sus aliados les faltaron 13 votos. Luego siguió la lista de cuestionados: Adolfo Vázquez, Moliné O?Connor, Guillermo López, Antonio Boggiano y Augusto Belluscio. Quedaron relativamente a salvo, con más votos en contra del juicio, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Gustavo Bossert.
Está claro que el PJ cargó con el costo político que significa sostener a los más cuestionados. Pero no tenía otra salida. El FMI y la propia Corte planteaban una lucha despareja.El "alivio" que sintieron los jueces de la Corte cuando cayó el juicio político no significará que en el futuro inmediato renuncien algunos de sus miembros, sobre todo Nazareno. En realidad, el Gobierno y los diputados lograron que los 9 miembros de la Corte se unieran y actuaran como un solo cuerpo, algo que no ocurrió desde hace un largo tiempo.
Ahora se abren difíciles interrogantes, como, por ejemplo, saber de qué manera actuará el máximo tribunal frente a las dos causas más importantes que tiene la economía argentina, la pesificación y el corralito. Cuando la Corte declaró inconstitucional el recorte del 13% en los ingresos de empleados públicos y de jubilados, en medio de las disputas por el juicio político, la desesperación se apoderó del Gobierno.Mientras la Corte resuelve el destino de la economía, el Gobierno tiene otras prioridades, como el proceso electoral, a la luz del fallo de la jueza nacional electoral, María Servini de Cubría, que bajó las internas abiertas y simultáneas, como las había ideado la Casa Rosada. De todas formas, Servini ratificó los comicios nacionales para el 30 de marzo.
El peronismo, protagonista de este proceso electoral (ya que es muy probable que coloque a un hombre de sus filas en el próximo turno gubernamental), debe decidir ahora, cuándo y cómo realizará su interna. La intención del menemismo, que controla la estructura partidaria, es efectuarla el 15 de diciembre, como estaba previsto. Esto "gatilló" que se aceleraran los encuentros con el duhaldismo, mientras al controvertido Adolfo Rodríguez Saá, que aseguró que iría a las elecciones por afuera de la estructura partidaria, ahora dice que dará pelea "por adentro". El temor a Rodríguez Saá es, precisamente, la pieza que une a los seguidores de Duhalde y de Menem.

La complejidad del PJ
Pero hay muchas cosas complejas en el PJ. El Consejo Nacional, dominado por Menem, quiere fijar el 15 de diciembre, pero esto debe ser ratificado por el Congreso peronista, que está a cargo de Duhalde, aunque ahora lo maneja Carlos Reutemann por pedido de licencia del presidente.
Ocurre que mientras no haya un acuerdo entre Menem y Duhalde, por la conformación de la Junta Electoral, que hoy tiene mayoría menemista, las peleas seguirán.
En realidad, comicios internos limpios del PJ son reclamados por todos los candidatos. En los últimos días se pronunciaron también José Manuel de la Sota y Néstor Kirchner.
La posibilidad de que hoy un duhaldista acompañe a Menem en la fórmula parece imposible, aunque nada debe descartarse en un revuelto peronismo.
En medio de este escenario, Lavagna intentará cerrar esta semana el texto definitivo del acuerdo con el FMI, que sería fundamental para encarar un proceso electoral sin una economía al rojo vivo. (DyN)

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