13 Octubre 2002 Seguir en 
"Al país lo que le hace falta es cantar para que los estafadores no tengan cabida y para que el espíritu se vuelva grande, invencible. El día que sea ministro de Cultura de la Nación y le pague a la gente para que vaya a conciertos y conferencias, vamos a tener una clase dirigente inteligente y vamos a saber distinguir entre lo bueno y lo malo para, por lo menos, imitar lo bueno", solía decir el notable músico y pensador salteño Gustavo "Cuchi" Leguizamón.
El deplorable estado de incultura que padecemos los tucumanos, en todos los niveles, se ve reflejado también en la escasa actividad del organismo oficial de Cultura. La Provincia dispone de una estructura administrativa importante y de elencos estables (coro, teatro, ballet, orquesta).
Sin embargo, la labor ha sido intermitente en este 2002 que está próximo a expirar. La legendaria falta de presupuesto parece haber conspirado contra el Setiembre Musical, cuya gloria es ya recuerdo. "No hay plata", es la respuesta a la mayoría de las propuestas.
Sin embargo, no se entiende que el dinero sea condicionante si disponemos de funcionarios y de artistas asalariados. No se necesita demasiada plata para llevar el Coro a escuelas de barrios marginales o del interior.
El Teatro puede presentar obras de dos o cuatro personajes, y otro tanto puede hacer la Orquesta (armar cuartetos, sextetos, octetos, etc.). De ese modo, podría ponerse en marcha un ciclo itinerante sostenido en toda la provincia que ayudaría a la difusión del arte en todas sus manifestaciones y estimularía y confortaría espiritualmente a los niños, especialmente a aquellos que asisten a la escuela no sólo a aprender, sino también a comer. "Este país está enemistado con la cultura. Un político debe pensar primero en la patria y luego en la política. Si no, estamos liquidados", agregaba el "Cuchi".
El deplorable estado de incultura que padecemos los tucumanos, en todos los niveles, se ve reflejado también en la escasa actividad del organismo oficial de Cultura. La Provincia dispone de una estructura administrativa importante y de elencos estables (coro, teatro, ballet, orquesta).
Sin embargo, la labor ha sido intermitente en este 2002 que está próximo a expirar. La legendaria falta de presupuesto parece haber conspirado contra el Setiembre Musical, cuya gloria es ya recuerdo. "No hay plata", es la respuesta a la mayoría de las propuestas.
Sin embargo, no se entiende que el dinero sea condicionante si disponemos de funcionarios y de artistas asalariados. No se necesita demasiada plata para llevar el Coro a escuelas de barrios marginales o del interior.
El Teatro puede presentar obras de dos o cuatro personajes, y otro tanto puede hacer la Orquesta (armar cuartetos, sextetos, octetos, etc.). De ese modo, podría ponerse en marcha un ciclo itinerante sostenido en toda la provincia que ayudaría a la difusión del arte en todas sus manifestaciones y estimularía y confortaría espiritualmente a los niños, especialmente a aquellos que asisten a la escuela no sólo a aprender, sino también a comer. "Este país está enemistado con la cultura. Un político debe pensar primero en la patria y luego en la política. Si no, estamos liquidados", agregaba el "Cuchi".





