En el patio de atrás

La basura se ha integrado con naturalidad a nuestro paisaje.

12 Octubre 2002
Hace ya algunas décadas, alguien definió con ocurrencia a las relaciones de Latinoamérica con la primera potencia del mundo con una frase que hizo historia: "somos el patio de atrás de los Estados Unidos". La expresión inspiró a muchos escritores y también al dramaturgo argentino Carlos Gorostiza, quien llevó esa metáfora a las tablas de un modo memorable.
En el patio trasero de una casa van parar, por lo general, las cosas que ya fueron usadas y que se volvieron inútiles, pero que nunca terminan de tirarse. A juzgar por la realidad urbana que nos circunda, da la impresión de que los tucumanos hemos hecho de la ciudad el patio de atrás de cada uno.
La basura se ha integrado ya con naturalidad a nuestro paisaje y recorre las calles, las veredas, las paredes, las plazas, los baldíos, los ríos y hasta lagos artificiales como el del parque 9 de Julio. Fruto de la gran cuota de improvisación que nos caracteriza, los basurales brotan como hongos en cualquier sitio, como sucede en la calle San Martín, a la altura de la antigua Escuela de Agricultura de la UNT; en Thames y San Martín (un vaciadero sobre la vereda) o en Santiago del Estero y avenida de las Américas, por dar unos ejemplos.
Tal vez esta conducta irrefrenable de tirar basura en cualquier sitio sea un síntoma del estado de descomposición social que nos invade en este patio de atrás. Alguien decía que el ser humano sólo puede ofrecer lo que tiene. Sería lamentable que sólo tengamos basura para brindar y compartir.

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