Por encuadrarlo en un modo elegante, en el Partido Justicialista se instaló el miedo. El choque de fuerzas entre los precandidatos a gobernador por el oficialismo está tensando la cuerda entre los principales dirigentes territoriales -aquellos que arrastran votos por su plafón personal más que por sus propuestas-. Legisladores, intendentes y comisionados rurales que responden a la sigla PJ ingresaron en el terreno de las definiciones.
El ex radical José Alperovich, al que Julio Miranda convirtió en senador justicialista, está fortaleciendo su candidatura con apoyos en la Cámara. La próxima semana, esos legisladores le pedirán a Alperovich que asuma algunos compromisos electorales. En ese contexto, los integrantes del Frente Fundacional parten de la premisa de que, en el reparto de cargos, Sisto Terán debe asegurarse un lugar en la lista de postulantes a diputados nacionales y, de ser posible, que Roque Alvarez sea el compañero de fórmula del ex ministro de Economía. Esos referentes mantienen la idea de que "del ridículo no se vuelve". Por esa razón, afirman, no apoyarán la postulación del ministro político Fernando Juri Riera porque, según advierten, con él se convertirían en furgón de cola. Juri, a su vez, encuentra adhesiones de algunos jefes municipales peronistas y de 46 de los 93 comisionados rurales. En los próximos días habrá humo blanco en el jurismo. Se reforzarán los contactos con los diputados Olijela Rivas y Alberto Herrera.
Así, esos dirigentes territoriales entraron en el juego del imán, para pegarse a uno o a otro candidato.La bamboleante estrategia del gobernador -dice "no sé" cuando se le pregunta por cuál postulante se inclinará- no deja de preocupar a aquellos que tienen responsabilidades institucionales en el interior. Temen que se repita el "efecto Reutemann" cuando, en julio pasado, Miranda salió anticipadamente a apoyar la candidatura del santafesino (desairó a Eduardo Duhalde en terreno tucumano) y que luego le costó la reticencia nacional en el envío de fondos a Tucumán.
El ritmo distinto
"No estamos dispuestos a bailar la música que nos impongan desde la Casa de Gobierno", deslizó ayer un legislador, después del encuentro con funcionarios del Poder Ejecutivo para definir el futuro de la Municipalidad capitalina. Los oficialistas no quieren asumir toda la responsabilidad de una futura intervención que termine sólo posicionando a ex funcionarios mirandistas.
Por ahora, en la Cámara, no avanzarán con los proyectos vinculados a la aplicación de ese drástico remedio a la gestión del también peronista Antonio Alvarez. "Antes de tomar una decisión, debemos establecer si el municipio es inviable", fue otra de las conclusiones escuchadas ayer en la sede del PE.
Para llegar a ese diagnóstico no hay datos precisos. Legisladores y funcionarios pidieron hace tiempo a Alvarez un informe sobre el déficit de la comuna. Esos datos no llegaron ni a uno ni a otro poder. Por eso, el Ejecutivo hará de motus proprio más que por pactos firmados, una auditoría en la Municipalidad. "Puede ser que el collar resulte ser más caro que el perro", fue la tercera frase deslizada en el encuentro.
Ni a Alperovich ni a Juri los desvela la anuencia de Miranda a sus respectivas postulaciones. Están seguros de que al gobernador sólo le preocupa ser senador porque, además de ser un hombre político, necesita fueros hacia el futuro.





