De análisis y divorcio

(De "Conversaciones con R. Horacio Etchegoyen", por Jorge H. Stitzman, Amorrortu, Buenos Aires).

11 Octubre 2002
"Usted plantea un tema interesante que es que, después de un tiempo de análisis, los familiares o los amigos dicen que (el paciente) está peor; y eso puede incluso ser cierto porque el tratamiento puede haber descompensado algunos problemas, puede haberse llevado mal también al fin y al cabo, pero en lo que me parece que usted hacía más hincapié es en que ese juicio de estar peor también debe ser discutido, cuestionado, porque la gente que dice que uno está mejor o peor no lo dice objetivamente, sino que lo dice desde su posición personal, como no puede ser de otra forma.
En ese sentido es difícil evaluar lo que significa estar mejor o peor desde el punto de vista de un auténtico enfoque psicoanalítico. Eso a mí me parece importante. Por ejemplo, usted mencionaba el divorcio. Cuántas parejas que se analizan terminan divorciadas o divorciándose. Esto es cierto. Si uno hiciera una estadística podría aparecer como un factor que verdaderamente incide. No tengo dudas de que cuando empezó el psicoanálisis en Buenos Aires, con tanto entusiasmo y con tanta trascendencia como tuvo en las décadas de 1940 y 1950 -la Asociación Psicoanalítica Argentina se fundó en 1942- y creo que en esos años hubo muchos divorcios ligados en realidad a una concepción ideológica del análisis, en el sentido de que se confundía, porque es difícil discriminar, la libertad interior con la libertad exterior; entonces se pensaba que si la pareja no era adecuada era lógico cambiar de pareja. En realidad a lo que verdaderamente tiende el análisis es a que uno cambie interiormente, no a que cambie de pareja, dado que en general uno siempre se casa con la misma mujer. Por más vuelta que le dé, aparece el mismo tema, aparecen los mismos temas; a veces pueden aparecer con algunas diferencias tangenciales, adjetivas, pero es el mismo tema. También es cierto que el divorcio es una alternativa lógica a discrepancias o dificultades matrimoniales. Si un análisis fuera bueno, debería o bien consolidar la pareja o bien llevar a un planteo de divorcio que fuera más sano y más digno. Ese es un tema importante porque también hace a lo que se debe llamar teóricamente cambio, el cambio que produce el análisis, que es bastante diferente del que puede producirse, por ejemplo, desde modificaciones ambientales o inclusive con otras terapias o psicoterapias que atienden más a la adaptación y al cambio exterior que a las modificaciones interiores.De tal modo, la idea de si uno está mejor o peor, incluso al final del análisis, depende de los criterios de evaluación, de criterios incluso éticos. Recuerdo que hace muchos años, cuando llegué a Buenos Aires -en el 67- un muchacho me vino a ver y me dijo que quería analizarse porque él quería ganar dinero, y tenía entendido que el análisis lo ayudaba a uno a ganar dinero; yo le dije que esto no siempre era así.
A veces el análisis le hace perder a uno el interés en ganar dinero. Si se es un hombre de muchos méritos y con grandes inhibiciones para hacerse valer, entonces el análisis le hará ganar dinero; si se es un comerciante inescrupuloso que arrasa con todo para ganar dinero, un buen análisis lo llevará a ganar menos".

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