Calles sin alumbrado público

La oscuridad parece haberse arraigado en varias zona de San Miguel de Tucumán.

10 Octubre 2002
La oscuridad, esa densidad muy sombría, como la de los bosques altos y cerrados, ha inspirado a lo largo de los siglos a los poetas y a los enamorados, y sigue desparramando miedo entre los niños. Para escapar de la oscuridad, el hombre inventó la luz artificial. Así como hay ciudades, cuyas noches parecen mañanas, hay otras de pocas luces. En Tucumán, la oscuridad inspira cotidianamente a los delincuentes, que se valen de la ineficiencia de nuestros servicios públicos para cometer sus tropelías.
Son incontables las calles de San Miguel de Tucumán que carecen de alumbrado público. Por ejemplo, en la calle La Plata al 200 y al 300, los vecinos parecen condenados a la oscuridad porque la respuesta municipal que reciben es que el personal está de paro o que no tienen materiales. En el peligroso barrio Obispo Piedrabuena, la calle José Hernández al 1.300 hace un generoso aporte a la inseguridad vecinal y lo mismo ocurre en Paraguay al 2.400. La situación se repite en Bulnes al 800 y en Italia al 600-700, y en 25 de Mayo al 900-1.000 el alumbrado sufre de una suerte de taquicardia, porque una semana funciona y a la siguiente no.
Sería más que auspicioso si los funcionarios se ocuparan de dar soluciones a los problemas de la ciudad para alejar la idea de que se trata efectivamente de una gestión de pocas luces.

Tamaño texto
Comentarios