El canal de San Cayetano

Un compromiso de las autoridades que debe llevarse adelante en el corto tiempo.

09 Octubre 2002
San Cayetano (1480-1547) fue un italiano de alcurnia, doctorado en derecho civil y canónico, que llegó a ser secretario privado del Papa Julio II. Sin embargo y, pese a las críticas, abandonó el prestigioso cargo para dedicarse, ya como sacerdote, a servir personalmente a los pobres y enfermos. Fue canonizado en 1671 y se convirtió en el santo del pan y del trabajo. En nuestra ciudad, un barrio y un canal -construido a comienzos del siglo XX- evocan su nombre.
Con el tiempo, el desagüe pluvial se transformó por acción de ciudadanos desaprensivos y desidia municipal en una cloaca a cielo abierto. Luego de marchas y contramarchas legendarias, en diciembre pasado pareció que el tan ansiado entubamiento del canal se iba a hacer realidad. Pero como habitualmente sucede, el viento tucumano se llevó palabras y discursos de funcionarios y técnicos, y la esperanza vecinal, pero dejó intacta la basura, yuyos y toda variedad de alimañas. Todo parece indicar que la basura seguirá pasando bajo el puente, sin que ninguna autoridad se preocupe por erradicar ese foco de contaminación.
Da la impresión de que, por tener pan y trabajo suficiente y vivir lejos de la basura, los funcionarios y políticos, responsables de hacer realidad el entubamiento del canal, se han olvidado no sólo de su compromiso con la comunidad, sino también de ser agradecidos con San Cayetano.

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