Nombramientos que no cesan

El Gobierno dice una cosa, pero hace todo lo contrario.

09 Octubre 2002
Borra con el codo lo que firma con la mano; "la mentira tiene patas cortas"; "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago"; "por izquierda y por derecha" son algunas de las muchas expresiones del acervo popular que reflejan en gran medida nuestra idiosincrasia. A fuerza de repetir palabras y pensamientos que pocas veces se reflejan en acciones concretas, la palabra se ha devaluado en este país y en esta provincia, en concordancia con la devaluación de la clase dirigente, de la ética, de la moral, de la cultura, de la confianza y del dinero -que en Tucumán es más caro que en otras provincias-.
Durante la campaña proselitista, la clase política amenaza con acabar drásticamente con los excesos, las prebendas, los asesores, los nombramientos innecesarios, en definitiva con recortar el tan mentado gasto público. Cuando accede al poder, se lanzan al aire expresiones tales como "ningún funcionario podrá ganar más que el gobernador"; "están congelados los nombramientos"; se habla de emergencia económica, de contrato social; se suspenden los pagos a acreedores -grandes, chicos y minúsculos- del Estado, se crean secretarías, subsecretarías y direcciones inútiles que en realidad, sólo sirven para dar empleo a parientes, amigos y cumplir con compromisos políticos, pero detrás del maquillaje se hace todo lo contrario y se compromete aún más las finanzas ya heridas históricamente.
Hace pocos días, el renunciante ministro de Salud denunció que el gobernador había designado un innecesario subinterventor en el Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo con un salario de $ 3.000.
Acusó al titular del PE de usar el aparato estatal para catapultar candidatos y de "partidizar" la salud. También se supo que por decreto 1.339/14, firmado por el gobernador, el ministro de Gobierno y el ex secretario del Interior se efectivizó a 19 trabajadores transitorios en La Madrid y se incorporó a un número indeterminado de trabajadores en Delfín Gallo.
La Defensoría del Pueblo no se quedó atrás. Los nuevos nombramientos en la planta transitoria generaron malestar entre los empleados más antiguos. Una decena de los trabajadores transitorios percibe haberes de bolsillo superiores a los $ 1.000, incluyendo salario familiar. Se registran casos de designaciones de los cónyuges de dos empleados y existen trabajadores de otras dependencias del Estado, adscriptos a la Defensoría que perciben del presupuesto del organismo una diferencia de haberes por encima de los que ganan en su repartición de origen.
En el camino van quedado casos de corrupción que por presiones del poder político y económico no llegan a develarse y, lo que es peor, los responsables finalmente no existen y en consecuencia, nadie va preso.
Estamos viviendo circunstancias dramáticas. Tenemos un Estado quebrado, con un sistema educativo y de salud destruidos, producto de los desaguisados de las malas administraciones de los últimos lustros, que han sido una constante en Tucumán y que sólo han servido para engordar la deuda pública provincial, así como la miseria y la desocupación. La inseguridad, la transgresión a las leyes y a las normas elementales de convivencia, y la ausencia de un real compromiso de la comunidad pensante y preparada que puede generar un cambio son un reflejo de un individualismo exacerbado y de un estado de incultura permanentes. Si no fuese así la realidad sería distinta.
Nadie desconoce que la provincia está envuelta en llamas. Menos la clase dirigente que, pese a la debacle económica y al sufrimiento de miles de comprovincianos que se debaten en la miseria y en la impotencia por falta de un trabajo digno, sigue usufructuando los dineros que son de la comunidad en beneficio propio o partidario.
Si el abuso y la mentira siguen siendo las herramientas predilectas de nuestros gobernantes, seguiremos hipotecando el futuro y precarizando la esperanza de los tucumanos.

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