Un comedor ya tiene horno ecológico

Chicos de la Escuela de Agricultura, docentes y un albañil dan el ejemplo de cómo se puede mejorar la Argentina.

EN UNA PARROQUIA. Estudiantes solidarios. EN UNA PARROQUIA. Estudiantes solidarios.
07 Octubre 2002
En un comedor parroquial de Yerba Buena pronto comprobarán las ventajas del horno-cocina experimental que se construye allí, bajo la supervisión de un equipo universitario. Alumnos de la Escuela de Agricultura que están colaborando con el proyecto opinaron que esta clase de iniciativas les sirve para aprender a aplicar sus conocimientos en beneficio de la comunidad.
El horno fue diseñado por un equipo que dirige Beatriz Garzón (de la Facultad de Arquitectura de la UNT), con la colaboración del ingeniero Luis Fernández Abregú -profesor de la escuela-, quien explicó que este sistema permitirá al comedor de Nuestra Señora del Carmen reducir sus gastos de combustible y fabricar su propio pan. "Este horno tiene un diseño similar a otro que hicimos en el barrio Tiro Federal y ha demostrado buen rendimiento en el quemado de leña, sin producir contaminación atmosférica", dijo Fernández Abregú, satisfecho por el interés demostrado por sus alumnos, quienes además de fabricar las piezas metálicas del horno donaron alimentos cuando visitaron el comedor.
"Yo quiero construir un horno como este en mi casa, porque es económico y no contamina", dijo Mariana Cajal. Su compañero de 3er año, David Felipe, aclaró que no se usa leña pesada para hacer funcionar el horno. "Con el mismo fuego se puede calentar la cocina y el horno", señaló.

Enseñan a cultivar
Como en la escuela aprenden a hacer huertas, los chicos están comenzando a enseñar a cultivar a vecinos de zonas humildes. "Muchos desconocen algunas técnicas sencillas que permiten aprovechar la tierra y cuidar las plantas", dijeron los alumnos.
Tras destacar que el trabajo cuenta con el auspicio de las autoridades de la escuela, Omar Grasso y Gloria Klyver, Fernández Abregú reflexionó acerca de la importancia de contar con jóvenes dispuestos a ayudar a revertir la angustiante situación que atraviesa el país. "Es una vergüenza lo que sucede. La gente come hasta ratones y gatos en un país abundante y exportador de alimentos -manifestó-. Así como los chicos aportan, también gente como este albañil, que está construyendo el horno, demuestra que hay material humano para revertir la situación a la que nos llevó esta política económica". El albañil José Luis González, desocupado con 7 hijos, se costea el ómnibus para ir colaborar con la obra en la parroquia.

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