Una oportunidad única

Cuatro años de crecimiento al 9%, ahorro en las cuentas públicas y una industria en pleno desarrollo representan un cuadro de situación formidable.

24 Diciembre 2006

JOSE CALERO AGENCIA NA


Buenos Aires.- La Argentina se encuentra ante una oportunidad única en su revoltosa historia política y económica, con un país que alcanzó niveles de recuperación inéditos en medio siglo sin que a corto plazo aparezcan los viejos fantasmas de la recesión.
Cuatro años de crecimiento al 9%, cinco de superávit comercial, sostenido ahorro en las cuentas públicas, una industria en pleno desarrollo y un sistema financiero aún más sólido que en los 90, aunque parezca mentira luego del corralito, representan un cuadro de situación formidable para encarar 2007 con optimismo. Pero en el horizonte aparecen fuertes nubarrones, y los más potentes están vinculados con la energía y la inflación.
Desde mediados de diciembre las distribuidoras de electricidad debieron aplicar cortes en distintos puntos del conurbano bonaerense ante el recalentamiento de las redes de media tensión. "Preferimos interrumpir el servicio un par de horas y no que se quemen los transformadores y debamos dejar sin luz a la gente un día entero", se sinceró un hombre cercano al sistema eléctrico, para graficar la magnitud del problema.
En la Ciudad de Buenos Aires los cortes se hicieron más evidentes con la última ola de calor, ya que distintos barrios sufrieron durante varias horas la caída del servicio.
Agustín Monteverde, un economista curtido en estas lides, advirtió que el Gobierno buscará que los cortes se concentren en las zonas de menos repercusión pública. Aquí, algunos partidos de la periferia bonaerense llevarán las de perder, porque nadie quiere correr el riesgo de que vecinos de clase media de la Capital salgan enardecidos a hacer sonar su cacerolas en alguna avenida porteña. Otra vez emerge entonces la Argentina desigual.

Precios recalentados
Como suele ocurrir, las Fiestas llegaron con fuertes alzas de precios, por una combinación de mayor demanda y subas de costos para muchas empresas. Quedó en evidencia el caso del pollo, un producto cada vez más presente en la dieta de los argentinos, pero los casos se multiplican. Cada sector trata de disimularlo como puede, como hacen las alimenticias, que redujeron tamaños de productos y, en algunos casos, también la calidad.
Una encuesta entre consumidores realizada por la consultora Neder detectó que la mayoría de las quejas está vinculada con que la calidad y el tamaño de los alimentos empeoró en los últimos meses.
Gracias a esta marca hombre a hombre el Ejecutivo logra cerrar el año con una inflación de un dígito, aunque con un índice de costo de vida cada vez más divorciado entre los precios incluidos en los acuerdos y los libres. Un trabajo reciente de la consultora Ecolatina advirtió que mientras que la inflación que surge de los acuerdos de precios es de un dígito, la del resto de los bienes y servicios de las economías más que duplica esos valores. La política de precios del Gobierno tiene mucho de maquillaje para consumidores cansados de ver cómo su presupuesto para supermercado alcanza para adquirir cada vez menos productos.
El año próximo también representará para el Gobierno el desafío de instalar al país como un destino confiable para la inversión extranjera, algo que todavía no logró consolidar. Un informe de la Conferencia de Naciones Unidades para el Comercio y el Desarrollo (Unctad) señala que la Argentina es uno de los países con mayor potencial para atraer inversión externa, pero advierte que en el país persisten las trabas para hacerlo posible.
La prórroga de la Emergencia Económica, ya cumplirá en el 2007 su sexto año, es mal vista desde el exterior, porque le da al Gobierno amplios poderes para intervenir en la economía. No son pocos los empresarios que han advertido que las tarifas congeladas y pesificadas espantan las inversiones. Por ello este escenario representa la oportunidad para que el país dé un salto cualitativo que combine reglas de juego claras en materia económica con instituciones que las respalden.
Desde sectores económicos sostienen que tal vez en 2007 será tiempo de que Kirchner deje lado los decretos de necesidad y urgencia, y apunte más a leyes de largo aliento para recrear el círculo virtuoso que atraiga las inversiones necesarias para consolidar este crecimiento. (NA)









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