Corregir el rumbo para garantizar sustentabilidad

La inflación, la distorsión de los precios, el financiamiento de la inversión y la crisis energética son, según Abel Viglione, factores de riesgo.

24 Diciembre 2006
La elevada inflación, la distorsión de los precios relativos, el financiamiento de la inversión real y el estrecho balance energético son, para el economista Abel Viglione, los cuatro principales factores de riesgo que presenta la economía argentina, y sobre los cuales el Gobierno nacional debería trabajar para sostener la estabilidad del sistema. "Mi impresión personal es que no existe riesgo de crisis, entendida como explosión, en el corto plazo. Pero debe haber respuestas políticas frente a los desafíos que surgen naturalmente para no volver a los ciclos del stop and go", aseveró el economista a LA GACETA.

- ¿Cuáles son las perspectivas económicas para el año próximo?
- En términos generales, yo no espero importantes cambios en las variables económicas. Espero una desaceleración mínima de la tasa de crecimiento del PBI, del 8,3% al 7,3% el año que viene. A su vez, el PBI creciendo reducirá la tasa de desempleo oficial (incluye los planes sociales), del 10% al 9,1%; es decir, no habrá un gran cambio. Asimismo, la pauta del superávit del Presupuesto 2007 (más de $ 7.000 millones) está subestimada. La recaudación total crecerá casi el 19% ($ 179 millones). Y, por último, la variación del IPC, que este año podría ser del 9,7% o 9,8%, pese al sistema de acuerdos, el año que viene estará en 11,9%.

- ¿Cuáles son los riesgos?
- Hay una gran cantidad de vulnerabilidades que hay que sortear. Primero, la inflación: se perdió el concepto de estabilidad, que es una inflación menor al 3% anual; lo cual es un problema grave, porque la inflación es un impuesto sobre los pobres, que la Nación cobra y no coparticipa. La segunda, los precios relativos totalmente distorsionados, especialmente, el nivel de tarifas públicas a nivel residencial. Esto es insostenible. El tercer punto es la inversión real, que crecerá, pero no sé cómo se financiará (porque, entre 2002 y 2005, período de crecimiento, la inversión se hizo con caja de las empresas, pero a las empresas le subieron los costos, con lo cual perdieron rentabilidad. Y el cuarto problema es que el balance energético está muy ajustado.

- ¿Qué observaciones puede hacer frente a un año electoral? ¿Las provincias podrán sostener el superávit?
- El superávit fiscal nacional viene decreciendo desde fines de 2004, y se pronunció esa caída para las elecciones de 2005. Igual, sigue siendo alto para financiar el servicio de la deuda. Con respecto a las provincias, la mayoría le pedirá cambios de vencimientos y renegociación de la deuda a la Nación; excepto la provincia de Buenos Aires, que tendrá un agujero de entre $ 2.400 y $ 3.500 millones, al que terminará financiando el Bapro. Una mala medida. El gasto, probablemente, subirá; pero la recaudación también, de modo que no habrá problemas.

- ¿Hasta cuándo se puede seguir con este modelo, basado en el recalentamiento de la demanda interna?
- Estamos insertos en un ciclo expansivo intenso a nivel local y hay un alto margen de resistencia frente a eventuales shocks mundiales, porque tenemos el intercambio muy a favor. Pero en cualquier ciclo hay oportunidades y desafíos. Y para los últimos debe haber respuestas de políticas adecuadas, para no volver a los ciclos del stop and go. Mi impresión personal es que no existe riesgo de crisis, entendida como explosión, en el corto plazo. Porque hay un sector público no financiero superavitario, porque hay saldos y balance comercial positivo, porque hay un servicio de deuda externa bajísimo, y porque hay bancos líquidos. Ahora, ¿eso basta? Yo digo que no, para el largo plazo.

- Es decir que este modelo no garantiza sustentabilidad...
- Con este esquema no se garantiza llegar al bicentenario en forma práctica. Al menos, sin correcciones en el camino. Si hay correcciones, podemos llegar. Hay que prestar atención a los cuatro problemas que mencioné inicialmente.

- ¿Hasta qué punto está bien la intervención del Estado?
- Hoy el Estado está interviniendo, por ejemplo, en inversiones públicas sobre concesiones privadas, porque los concesionarios no quieren invertir ya que no se le actualizan las tarifas. Ahí hay un error de intervención. No se discute si más o menos intervención, sino cuál es el nivel de intervención.






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