30 Noviembre 2006 Seguir en 
"Esta situación me está quitando el pan de la boca. Toda la semana nos dicen que vienen los policías, que no vienen... No sabemos qué hacer. Estoy en el aire. Y la Municipalidad me quitó el carrito; para armarlo me cuesta $ 50, pero me cobran $ 200 en el corralón para retirarlo. Me va peor que en el tiempo de (Antonio) Bussi. Bussi por lo menos te dejaba llegar al centro; ahora no nos dejan ni llegar".
Desesperado, Tomás "Chancho" Molina, que trabaja de vendedor ambulante desde hace 40 años, reclamó al gobernador José Alperovich que lo dejen continuar en el microcentro.
"Comencé cuando era joven, vendiendo caña, cuando andaban los tranvías. Con mi trabajo crié a mis hijos, los hice estudiar y ahora mantengo a mis nietos, y lo hago de la mejor manera. Hasta les pago un colegio privado, para que no salgan vendedores como yo", dijo el puestero.
Molina, de 56 años, se refirió a la venta ambulante como fuente de ingresos de muchas familias. "Lucho por mis nietos. Que sepan todos: vamos a morir aquí. El señor Alperovich se va del Gobierno y tiene su agencia, que siempre la tuvo. Pero el pobre nunca tuvo nada. Que mire un poquito a los pobres, que no los esconda como otros", afirmó Molina, y dijo que no aceptará ningún subsidio. "Los que quieren los $ 300 no son vendedores. Yo no puedo hacer nada con $ 300; si $ 300 es la cuota del colegio de mi nieta, ¿y las zapatillas? ¿Y el uniforme? ¿Y la comida? No me alcanza. Yo no sé hacer nada más que vender", manifestó.
Desesperado, Tomás "Chancho" Molina, que trabaja de vendedor ambulante desde hace 40 años, reclamó al gobernador José Alperovich que lo dejen continuar en el microcentro.
"Comencé cuando era joven, vendiendo caña, cuando andaban los tranvías. Con mi trabajo crié a mis hijos, los hice estudiar y ahora mantengo a mis nietos, y lo hago de la mejor manera. Hasta les pago un colegio privado, para que no salgan vendedores como yo", dijo el puestero.
Molina, de 56 años, se refirió a la venta ambulante como fuente de ingresos de muchas familias. "Lucho por mis nietos. Que sepan todos: vamos a morir aquí. El señor Alperovich se va del Gobierno y tiene su agencia, que siempre la tuvo. Pero el pobre nunca tuvo nada. Que mire un poquito a los pobres, que no los esconda como otros", afirmó Molina, y dijo que no aceptará ningún subsidio. "Los que quieren los $ 300 no son vendedores. Yo no puedo hacer nada con $ 300; si $ 300 es la cuota del colegio de mi nieta, ¿y las zapatillas? ¿Y el uniforme? ¿Y la comida? No me alcanza. Yo no sé hacer nada más que vender", manifestó.
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