"Es inevitable el deterioro fiscal de las provincias argentinas"

El economista Marengo vislumbra un déficit primario para 2007. La negociación con la Nación por la deuda tiene un costo político para las provincias, según el especialista.

29 Noviembre 2006
“Las provincias argentinas tienen menos participación del total de recursos nacionales porque hay impuestos que el Gobierno central no coparticipa. Eso lleva a que la Nación pueda subir sus gastos sin deteriorar su situación fiscal, y que empuje a las provincias a subir el gasto, lo que hace que sea inevitable su deterioro fiscal”. El concepto fue vertido por Fernando Marengo, economista senior del Estudio Ricardo Arriazu y Asociados, quien disertó sobre coparticipación y la relación Nación-provincias, invitado por la Fundación del Tucumán.
El experto reveló que cuando el Gobierno nacional pasa por una mejor situación fiscal, toma decisiones de incremento de gastos que no le perjudican sus números. “Por ejemplo, la Nación decide subir el sueldo a los empleados públicos, y como el gasto en personal sobre el total en la Nación es el 15% del presupuesto, le pondera solamente el 15% este incremento de gasto en sueldos. La principal diferencia es que el 15% que representa el gasto en personal sobre el total del gasto en la Nación, a nivel provincial es del 50%”, remarcó.

Continuidad
Marengo evidenció que, según los datos oficiales hasta 2005, “el deterioro fiscal de las provincias era clarísimo, y este año, por cifras que se ven por provincias aisladas, el deterioro sigue”.
“Se estima que este año las provincias van a terminar con déficit del resultado global, resultado primario todavía, pero ya se está hablando para el año próximo de déficit primario”, subrayó.
Explicó que las provincias están gastando más de lo que les ingresa antes del pago de intereses y amortización de capital. “La gran particularidad de la situación de las deudas de las provincias es que luego de la reestructuración el principal acreedor que tienen los distritos es el Gobierno nacional. Esto significa que cuando empiezan los vencimientos, los Estados provinciales tienen que negociar el refinanciamiento de sus deudas con la Nación, y allí entra en una negociación que claramente tiene un costo de independencia política, por lo menos”, apuntó el especialista.
El economista dejó en claro que no se avizora una crisis fiscal, -“pero lo que sí se ve es que la situación fiscal de las provincias se irá deteriorando, principalmente en el año electoral, porque subirán más los gastos”, señaló.



















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