26 Noviembre 2006 Seguir en 
El presidente Néstor Kirchner ni se molestó en disimular sus preferencias en el mundo empresario durante la última semana, en la que hizo una generosa aparición en la convención de los constructores, que le cedieron ese espacio para que enumerara la catarata de datos económicos positivos de su gestión.
Sucedió casi al mismo tiempo que los hombres del campo le mendigaban una reunión para tratar de ver cómo paliar la sucesión de medidas adoptadas por el Poder Ejecutivo que los están perjudicando.
Quedó clara la elección del jefe de Estado: para la construcción, apoyo y subsidios; para el campo, presión impositiva y cierre de mercados para la carne. En el agro se sienten atados de pies y manos: ni siquiera la otrora poderosa Sociedad Rural le puede llegar al Presidente.
Es curiosa la actitud presidencial: castiga con el látigo al agro, que vía retenciones le permite recaudar $ 14.000 millones anuales, el 10% de los ingresos que tendrá el Fisco este año. Sin las retenciones, el superávit se reduciría en un 40%, tal es el grado en que la combinación de precios altos de los commodities y altísima presión, logran sobre la ecuación impositiva.
En realidad, lo que el gobierno hace es aplicar un dólar paralelo para exportar. En el campo tampoco hacen olas porque sembrar soja hoy en la Argentina se parece bastante a tener una mina de oro, y sin los efectos colaterales de que grupos ecologistas protesten por la forma en que se obtiene.
Kirchner tuvo otra semana de euforia: desde el Ministerio de Economía le acercaron proyecciones sobre los niveles de empleo que reflejarían un dato clave. A principios de 2007, cuando se informe la desocupación del último trimestre de 2006, podrá anunciar con bombos y platillos que el desempleo cayó a un dígito (un 9%), producto del crecimiento de la demanda laboral en la construcción, la industria, el turismo, el comercio y la informática.
Ese anuncio sería el más importante de su gestión, y se producirá justo un año después de otro logro impactante: el pago de toda la deuda al FMI. Son tiempos de bonanza para la Argentina, ya que a la suba de los precios internacionales de los productos que vende el país, se le suma la desaceleración de la economía norteamericana. Ese dato terminaría de completar un contexto favorable, sumando al alza de la producción la llegada de capitales extranjeros por estas pampas.
Qué le piden desde el sector empresario: primero, que deje de lado su controversial política de acuerdo de precios, que llaman "control de precios", lo que en los hechos parece ser así si se tiene en cuenta el paso en falso dado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, cuando hizo distribuir un panfleto en el Mercado de Liniers fijando valores máximos para la hacienda. También le piden a Kirchner un sinceramiento de las tarifas energéticas para posibilitar la llegada de inversiones.
"Reglas claras y seguridad jurídica", repiten los empresarios en estricto "off the record" para evitar un sablazo presidencial. El ritmo frenético de anuncios realizado por el Presidente se sustentó en el nivel de reservas récord del Banco Central. Ya se superaron los U$S 30.000 millones y se recuperó lo usado para pagarle al FMI. Pero a cambio el Central realiza una meteórica emisión de pesos que enseguida debe absorber con licitaciones de letras para evitar que se recaliente la inflación. La emisión de títulos en octubre aumentó 5% respecto de setiembre, un volumen muy alto si se tiene en cuenta que ya hay más de $ 40.000 millones de letras en circulación. Poco menos de la mitad de las reservas en realidad respalda la deuda contraída para sostener la maquinaria de acumulación de reservas.
Martín Redrado, titular del BCRA, elevó un informe muy positivo a Kirchner, en el cual prevé un mayor ingreso de fondos en la región para 2007, que beneficiará al país. También la favorecerá el hecho de que la Argentina quiere cerrar un acuerdo de cancelación de deuda con el Club de París. Esto permitirá sostener un crecimiento económico asegurado del 7%.
Así, el Gobierno parece que sólo deberá preocuparse por mantener en caja los precios y evitar apagones inoportunos en un año electoral donde, sea "pingüino o pingüina" el candidato, parece que podrá transitar con tranquilidad la búsqueda de la reelección.
Sucedió casi al mismo tiempo que los hombres del campo le mendigaban una reunión para tratar de ver cómo paliar la sucesión de medidas adoptadas por el Poder Ejecutivo que los están perjudicando.
Quedó clara la elección del jefe de Estado: para la construcción, apoyo y subsidios; para el campo, presión impositiva y cierre de mercados para la carne. En el agro se sienten atados de pies y manos: ni siquiera la otrora poderosa Sociedad Rural le puede llegar al Presidente.
Es curiosa la actitud presidencial: castiga con el látigo al agro, que vía retenciones le permite recaudar $ 14.000 millones anuales, el 10% de los ingresos que tendrá el Fisco este año. Sin las retenciones, el superávit se reduciría en un 40%, tal es el grado en que la combinación de precios altos de los commodities y altísima presión, logran sobre la ecuación impositiva.
En realidad, lo que el gobierno hace es aplicar un dólar paralelo para exportar. En el campo tampoco hacen olas porque sembrar soja hoy en la Argentina se parece bastante a tener una mina de oro, y sin los efectos colaterales de que grupos ecologistas protesten por la forma en que se obtiene.
Kirchner tuvo otra semana de euforia: desde el Ministerio de Economía le acercaron proyecciones sobre los niveles de empleo que reflejarían un dato clave. A principios de 2007, cuando se informe la desocupación del último trimestre de 2006, podrá anunciar con bombos y platillos que el desempleo cayó a un dígito (un 9%), producto del crecimiento de la demanda laboral en la construcción, la industria, el turismo, el comercio y la informática.
Ese anuncio sería el más importante de su gestión, y se producirá justo un año después de otro logro impactante: el pago de toda la deuda al FMI. Son tiempos de bonanza para la Argentina, ya que a la suba de los precios internacionales de los productos que vende el país, se le suma la desaceleración de la economía norteamericana. Ese dato terminaría de completar un contexto favorable, sumando al alza de la producción la llegada de capitales extranjeros por estas pampas.
Qué le piden desde el sector empresario: primero, que deje de lado su controversial política de acuerdo de precios, que llaman "control de precios", lo que en los hechos parece ser así si se tiene en cuenta el paso en falso dado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, cuando hizo distribuir un panfleto en el Mercado de Liniers fijando valores máximos para la hacienda. También le piden a Kirchner un sinceramiento de las tarifas energéticas para posibilitar la llegada de inversiones.
"Reglas claras y seguridad jurídica", repiten los empresarios en estricto "off the record" para evitar un sablazo presidencial. El ritmo frenético de anuncios realizado por el Presidente se sustentó en el nivel de reservas récord del Banco Central. Ya se superaron los U$S 30.000 millones y se recuperó lo usado para pagarle al FMI. Pero a cambio el Central realiza una meteórica emisión de pesos que enseguida debe absorber con licitaciones de letras para evitar que se recaliente la inflación. La emisión de títulos en octubre aumentó 5% respecto de setiembre, un volumen muy alto si se tiene en cuenta que ya hay más de $ 40.000 millones de letras en circulación. Poco menos de la mitad de las reservas en realidad respalda la deuda contraída para sostener la maquinaria de acumulación de reservas.
Martín Redrado, titular del BCRA, elevó un informe muy positivo a Kirchner, en el cual prevé un mayor ingreso de fondos en la región para 2007, que beneficiará al país. También la favorecerá el hecho de que la Argentina quiere cerrar un acuerdo de cancelación de deuda con el Club de París. Esto permitirá sostener un crecimiento económico asegurado del 7%.
Así, el Gobierno parece que sólo deberá preocuparse por mantener en caja los precios y evitar apagones inoportunos en un año electoral donde, sea "pingüino o pingüina" el candidato, parece que podrá transitar con tranquilidad la búsqueda de la reelección.
Por






