A la Justicia le falta averiguar dónde está Betty

Las ex novicias fueron trasladadas ayer a Tribunales, donde se les informó que quedaron imputadas por homicidio agravado. La fiscal pedirá la elevación a juicio de la causa. Las sospechosas decidieron no declarar.

SONRIENTE Y TRANQUILA. Susana Acosta es llevada por dos policías a la fiscalía. Cuando salió, Julio Navarro, ex pareja de Betty, le gritó asesina. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
SONRIENTE Y TRANQUILA. Susana Acosta es llevada por dos policías a la fiscalía. Cuando salió, Julio Navarro, ex pareja de Betty, le gritó asesina. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
25 Noviembre 2006
Susana Acosta y Nélida Fernández mantuvieron silencio. Las sospechosas de haber matado a Angela Beatriz Argañaraz, se negaron ayer nuevamente a declarar en la Justicia, luego de que se les confirmó que serán enviadas a juicio acusadas de homicidio agravado.
La fiscal VIII de Instrucción Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachek) cree que, el 31 de julio, las ex novicias, junto a Luis Fernández, hermano uno de ellas, golpearon en el departamento de Catamarca 30 a la maestra, produciéndole lesiones gravísimas que le provocaron la muerte. Que, luego, la habrían sacado de allí en el auto Ford Orion de las imputadas y que la habrían trasladado a un lugar -desconocido aún para la Justicia, en donde la mantendrían oculta.
Las sospechosas, además de desistir de declarar, se negaron a firmar el acta donde se les notificaba la nueva imputación en su contra. La misma postura adoptó Gustavo Morales, su. “Lo hicimos porque no me permitieron plantear una nulidad. Además, como no me notificaron como corresponde, antes de que se presentaran, presenté una nota mediante la cual me opongo a la nueva imputación”, señaló el profesional. Morales no se mostró preocupado por la nueva calificación de la causa. “La fiscal Giannoni no encontró ninguna otra nueva prueba para sostener su hipótesis. Por ejemplo, no dice cuándo, ni cómo, ni quiénes la sacaron del departamento”, dijo.
A Giannoni le quedan pocos puntos por analizar. Uno de los temas que debe resolver es el planteo que realizaron Leonardo Coria y Carlos Picón, abogados de los Argañaraz, quienes solicitaron que se embarguen los bienes de las imputadas. También debe definir la situación procesal de Luis Fernández. Según la fiscal, él participó en el crimen, pero como aún se encuentra prófugo, no se le imputó ningún delito.

Expectativas
La presencia de las imputadas generó un revuelo en Tribunales. Mezclados entre decenas de curiosos que pretendían observar a las ex novicias, se encontraban Liliana y Julio Argañaraz, hermanos de la docente desaparecida y Julio Navarro, ex pareja de Betty. Este último, cuando advirtió la presencia de Acosta, comenzó a gritarle asesina y, cuando era trasladada en un patrullero, intentó abalanzarse sobre el patrullero. Por ese motivo, la guardia policial de Tribunales decidió sacar a Fernández por otra puerta para evitar todo tipo de incidentes.
En la elevación a juicio, la fiscal consideró clave el resultado de las pericias de ADN que se realizaron con la sangre encontrada en el departamento de las imputadas. El estudio demostró que la sangre es de Betty, por lo que a la Justicia no le quedaron dudas de que la docente fue golpeada brutalmente en ese lugar, ya que las manchas estaban en diferentes partes del departamento. Además la fiscal afirmaría que ambas mujeres habían planificado el ataque, cometido a raíz de presuntas diferencias por el cargo de directora del colegio Padre Roque Correa, en el cual Betty iba a asumir el 1 de agosto, y el que habría sido pretendido por Acosta. En la Justicia tampoco descartaron que Argañaraz se haya enterado de alguna anormalidad en el manejo financiero de las ahora detenidas y que las haya amenazado con denunciarlas.

Respetaron el secreto
En la fiscalía había cierta expectativa con respecto a que alguna de las mujeres decidiera hablar. Es que con la nueva imputación ambas afrontan la pena más grave del Código Penal: prisión perpetua. Sin embargo, ambas se mostraron tranquilas, e incluso Acosta bajó sonriente del patrullero que la llevó hasta Tribunales. Cuando estuvieron frente a la fiscal -cada una por separado- decidieron mantener el silencio. Si ellas saben dónde está Betty, se guardaron el secreto.