Los tratados de libre comercio chilenos atraen a exportadores

Los empresarios consideran que es una buena oportunidad para captar más mercados. Estados Unidos y los países asiáticos son los destinos preferidos por el sector privado. Valor agregado a la producción.

DESDE EL MUELLE. Operadores privados de los puertos chilenos ofrecen beneficios tarifarios para la comercialización de productos tucumanos.  GENTILEZA DE PRENSA Y DIFUSION
DESDE EL MUELLE. Operadores privados de los puertos chilenos ofrecen beneficios tarifarios para la comercialización de productos tucumanos. GENTILEZA DE PRENSA Y DIFUSION
25 Noviembre 2006
Los exportadores tucumanos sostienen que las puertas abiertas por Chile para la comercialización de productos a los grandes mercados del Pacífico constituyen una buena oportunidad para el crecimiento de las actividades productivas tucumanas. A los empresarios les atrae, fundamentalmente, los 53 tratados de libre comercio firmados por el vecino país con otros, especialmente con Estados Unidos.
"Creo que con el crecimiento que se dará en las próximas décadas en el mundo asiático, esta salida tendrá un enorme potencial de desarrollo para la producción del NOA", dijo a LA GACETA el citricultor Daniel Lucci. Y en este proceso, el industrial puntualizó que hay que analizar los mecanismos tendientes a que la producción o la materia prima tucumana tenga valor agregado en territorio chileno, y así, gozar de los beneficios de los tratados de libre comercio.
"De alguna manera, este tipo de acuerdos servirá para romper el predominio de los puertos de Buenos Aires y encontrar una salida más directa para para la producción del NOA", acotó.
Según la titular de la Cámara de Comercio Exterior de Tucumán, Ana Marchese de Andreani, la oferta trasandina de ceder un espacio para el almacenamiento de productos de tránsito de Tucumán es una buena oportunidad para fomentar las exportaciones hacia nuevos mercados. "Es fundamental hacer un estudio programado acerca de qué productos podrán comercializarse bajo el régimen de beneficios arancelarios y cuáles podrán ser fabricados en territorio chileno", afirmó.
De acuerdo con los últimos datos oficiales, casi el 58% del total de exportaciones tucumanas tuvo como destino los países del Mercosur y de la Unión Europea. Sólo el 10% se comercializó a EE UU y las ventas a países asiáticos fueron ínfimas en 2005. "Potenciar las ventas a estos últimos mercados dependerá de la visión que tengan los empresarios frente a esta nueva oportunidad", dijo la empresaria.
Otro que observa los tratados de libre comercio como una herramienta que no se debe desaprovechar es el industrial azucarero Jorge Rocchia Ferro. "Si bien el costo de transporte no es más bajo que llevar los productos al puerto de Buenos Aires, esto se compensa ampliamente con el mayor precio que pueden tener esos productos en China o en Japón, aprovechando los tratados chilenos", afirmó.
En cuanto al combustible, Rocchia Ferro dijo que no es un inconveniente, ya que se puede abastecer a costo argentino en Susques (Jujuy) más un tanque suplementario para llegar al puerto chileno. Por el Paso de Jama, desde Tucumán a Mejillones hay una distancia de poco más de 1.100 kilómetros.

Una estrategia regional que se acordó en 1997

Los acuerdos para afianzar las relaciones comerciales entre Tucumán y la Segunda Región de Chile encuentran su antecedente más sólido en los convenios rubricados, en setiembre de 1997 en Antofagasta, por el ministro bussista de la Producción, Franco Fogliata, y por el secretario regional ministerial de Transportes de Chile, Gastón Viveros.
En ese documento se contemplaba el uso de las instalaciones del megapuerto de Mejillones. Un año más tarde, en 1998, se rubricó otro acuerdo en esta ciudad, más amplio que el anterior. Las partes convinieron el uso de los puertos trasandinos de Tocopillas, Mejillones y Antofagasta. Además, la posibilidad de que la oferta exportable pasara por los pasos de Jama (Jujuy) y de Sico (Salta). Los pactos establecían tarifas preferenciales para la operación en puertos chilenos como el tiempo de permanencia.
Ambos acuerdos fueron convertidos en ley (7.149), publicada en el Boletín Oficial el 8 de agosto de 2001, durante la gestión del gobernador Julio Miranda. La situación política, primero, y la crisis socioeconómica de fines de 2001, luego, desalentaron la integración regional. Cinco años más tarde, el Gobierno la reactivó en Antofagasta.



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