24 Noviembre 2006 Seguir en 
Las ex religiosas Nélida del Valle Fernández y Susana del Carmen Acosta escucharon hoy las temidas palabras: la Justicia las acusó del delito de homicidio agravado por la desaparición y muerte de la docente Angela Beatriz Argañaraz, a quien se vio por última vez el 31 de julio.
La fiscal VIII de Instrucción, Adriana Giannoni, citó a las ex novicias para notificarlas del nuevo delito, ya que estaban acusadas de privación ilegítima de la libertad y ocultamiento de persona.
Fuentes judiciales informaron que Gianonni basó la recalificación del caso en los resultados de estudios genéticos que confirmaron que restos de sangre encontrados en la casa de Acosta y de Fernández pertenecían a la maestra.
A partir de la nueva calificación, la fiscal solicitará la elevación de la causa a juicio. El cambio de imputación tiene una implicancia extra: por primera vez desde que desapareció Betty, la fiscal reconoce la hipótesis de que la docente fue asesinada, a pesar de que no se encontró el cuerpo.
Esto ya había sido sugerido por el juez Alfonso Zottoli, cuando dictó la prisión preventiva para las dos imputadas.
Giannoni maneja la hipótesis de que las ex novicias golpearon a la maestra en el departamento de Catamarca 30. Esto quedaría demostrado con las manchas de sangre que se encontraron en el inmueble, que pertenecen a la docente.
Tras el ataque, según la acusación, Fernández y Acosta, con la colaboración de Luis, el hermano de la primera de ellas, que se encuentra prófugo desde hace más de dos meses, ocultaron su cuerpo en un lugar que aún no pudo ser determinado.
Misterioso hallazgo
Por otro lado, efectivos de la Policía hallaron restos óseos en un terreno baldío ubicado junto a una vivienda de un familiar de una de las dos ex monjas que están detenidas por la desaparición de Betty, según trascendió esta mañana.
Luego del descubrimiento de los restos, que fueron detectados por vecinos de la zona, la Policía inició una serie de peritajes para establecer si se trataba de huesos humanos o bien de algún animal, de acuerdo con lo informado esta mañana por voceros de la fuerza.
Personal de la Policía Científica, médicos forenses y funcionarios de la Fiscalía se trasladaron al predio ubicado en Miguel Lillo al 1900, donde fueron hallados los restos.
La fiscal VIII de Instrucción, Adriana Giannoni, citó a las ex novicias para notificarlas del nuevo delito, ya que estaban acusadas de privación ilegítima de la libertad y ocultamiento de persona.
Fuentes judiciales informaron que Gianonni basó la recalificación del caso en los resultados de estudios genéticos que confirmaron que restos de sangre encontrados en la casa de Acosta y de Fernández pertenecían a la maestra.
A partir de la nueva calificación, la fiscal solicitará la elevación de la causa a juicio. El cambio de imputación tiene una implicancia extra: por primera vez desde que desapareció Betty, la fiscal reconoce la hipótesis de que la docente fue asesinada, a pesar de que no se encontró el cuerpo.
Esto ya había sido sugerido por el juez Alfonso Zottoli, cuando dictó la prisión preventiva para las dos imputadas.
Giannoni maneja la hipótesis de que las ex novicias golpearon a la maestra en el departamento de Catamarca 30. Esto quedaría demostrado con las manchas de sangre que se encontraron en el inmueble, que pertenecen a la docente.
Tras el ataque, según la acusación, Fernández y Acosta, con la colaboración de Luis, el hermano de la primera de ellas, que se encuentra prófugo desde hace más de dos meses, ocultaron su cuerpo en un lugar que aún no pudo ser determinado.
Misterioso hallazgo
Por otro lado, efectivos de la Policía hallaron restos óseos en un terreno baldío ubicado junto a una vivienda de un familiar de una de las dos ex monjas que están detenidas por la desaparición de Betty, según trascendió esta mañana.
Luego del descubrimiento de los restos, que fueron detectados por vecinos de la zona, la Policía inició una serie de peritajes para establecer si se trataba de huesos humanos o bien de algún animal, de acuerdo con lo informado esta mañana por voceros de la fuerza.
Personal de la Policía Científica, médicos forenses y funcionarios de la Fiscalía se trasladaron al predio ubicado en Miguel Lillo al 1900, donde fueron hallados los restos.







