24 Noviembre 2006 Seguir en 
No pudo saber si quienes la atacaron habían recibido el castigo correspondiente. Durante la audiencia, en un frío informe, se indicó que Lucrecia Robles había fallecido en 1995, cuatro años después de la vejación, aunque no se especificaron las causas. ¿Sirve una Justicia que pasar 15 años sin dictar sentencia? El fallo de ayer, ¿hizo justicia? ¿Qué hubiera pasado si los acusados resultaban absueltos? Los tres, tal como dijeron sus defensores, habrían iniciado juicios contra el Estado por daños y perjuicios. Durante 180 meses convivieron con una imputación por violación agravada, incluidos los dos años y cuatro meses que estuvieron en prisión, con todo lo que ello significa. Resulta inconcebible pensar que la sociedad está mejorando, con antecedentes como este. Hace pocas semanas, la Justicia Federal condenó a tres asaltantes 12 años después de que cometieron el delito. Son millones los argentinos que a diario piden justicia; que se sienten avasallados por la inseguridad; que no saben ya a quién recurrir; que organizan marchas que, por su concurrencia, son la envidia de los políticos. Algunos, en defensa, dirán que el largo brazo de la ley tarda, pero llega. Para Lucrecia Robles, llegó tarde. Demasiado tarde.









