22 Noviembre 2006 Seguir en 
La Justicia ordenó que un hombre y una mujer sean sometidos a una extracción de sangre, que luego será cotejada con otras muestras, mediante una pericia de ADN, en el marco de la investigación del crimen del portero Ramón Francisco Zárate.
La medida alcanza a la esposa de la víctima, Claudia Mabel Ruiz, y a quien sería su pareja, Marcelo Alberto Díaz. El 12 de mayo, Zárate fue encontrado sin vida en una plazoleta ubicada en calle Alsina al 300. La autopsia determinó que el portero había sido asesinado de un fuerte golpe en la cabeza, que podría haber sido producido con un martillo de regular porte.
Al comprobarse que la víctima tenía en su poder todas sus pertenencias, los investigadores creyeron que estaban ante un crimen pasional. La hipótesis tomó mayor fuerza cuando comenzaron a recabar información y a recolectar pruebas en contra de la esposa de la víctima. Personal de la Dirección General de Investigaciones, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreyra y Julio López, sospecharon que Ruiz mantenía una relación sentimental con Díaz, que era íntimo amigo de Zárate. Esa posibilidad quedó firme cuando, en un allanamiento realizado en la vivienda de la viuda, encontraron documentación que comprobaba que ambos tenían pensado contraer matrimonio.
El fiscal I de Instrucción, Pedro Gallo (secretaría de Fernando Valladares), solicitó una serie de allanamientos para continuar indagando la pista. De acuerdo con la información oficial, en la casa de Díaz secuestraron un martillo y varias prendas que tendrían manchas de sangre. Por todo eso, el fiscal dispuso que a Ruiz y a Díaz se les tomen muestras de sangre para que sean sometidas a una pericia de ADN. La Policía, desde hace ya tres días, trata de ubicarlos para notificarlos de la medida. En caso de que no sean encontrados, no se descarta que se solicite su detención.
La medida alcanza a la esposa de la víctima, Claudia Mabel Ruiz, y a quien sería su pareja, Marcelo Alberto Díaz. El 12 de mayo, Zárate fue encontrado sin vida en una plazoleta ubicada en calle Alsina al 300. La autopsia determinó que el portero había sido asesinado de un fuerte golpe en la cabeza, que podría haber sido producido con un martillo de regular porte.
Al comprobarse que la víctima tenía en su poder todas sus pertenencias, los investigadores creyeron que estaban ante un crimen pasional. La hipótesis tomó mayor fuerza cuando comenzaron a recabar información y a recolectar pruebas en contra de la esposa de la víctima. Personal de la Dirección General de Investigaciones, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Raúl Ferreyra y Julio López, sospecharon que Ruiz mantenía una relación sentimental con Díaz, que era íntimo amigo de Zárate. Esa posibilidad quedó firme cuando, en un allanamiento realizado en la vivienda de la viuda, encontraron documentación que comprobaba que ambos tenían pensado contraer matrimonio.
El fiscal I de Instrucción, Pedro Gallo (secretaría de Fernando Valladares), solicitó una serie de allanamientos para continuar indagando la pista. De acuerdo con la información oficial, en la casa de Díaz secuestraron un martillo y varias prendas que tendrían manchas de sangre. Por todo eso, el fiscal dispuso que a Ruiz y a Díaz se les tomen muestras de sangre para que sean sometidas a una pericia de ADN. La Policía, desde hace ya tres días, trata de ubicarlos para notificarlos de la medida. En caso de que no sean encontrados, no se descarta que se solicite su detención.







