Los amigos de Fortini intentaron liberarlo

Relato del policía que detuvo al presunto agresor de Francisco González. Dijo que pudo esposarlo gracias a la ayuda brindada por un remisero.

17 Noviembre 2006
“Parecía que querían matarlo a patadas”. Así describió el sargento Manuel Campero la escena que le tocó ver cuando salía de prestar un servicio adicional como guardia en un boliche. Fue él quien detuvo a Mauricio Fortini, sindicado como uno de los responsables (junto Luis Cura) por la agresión a Francisco González, ocurrida el sábado a la madrugada, en la zona de Casal. Ambos están detenidos.
Campero es policía desde hace 15 años, y desde hace cinco trabaja en el Comando Radioeléctrico. Antes era motorista de Control Urbano. El día de la agresión, se dirigía por avenida Mitre en su moto hacia su lugar de trabajo porque en pocas horas entraba de guardia. Al doblar hacia Mate de Luna vio el tumulto desde lejos.
“Alcancé a ver que dos personas estaban agrediendo en el piso a un hombre. La gente que estaba reunida en la vereda y en la calle empezó a gritar ‘policía, policía’, pero no se metieron a separarlos ni a ayudar”, contó. Al ver llegar a Campero, los agresores salieron corriendo. “A uno de ellos lo perseguí con la moto y lo detuve. Después me enteré de que se trataba de Fortini -relató el policía-. Cuando quise ponerle las esposas, sus amigos empezaron a forcejear conmigo; eran cuatro o cinco en total. Pude esposarlo porque en ese momento llegó un remisero que me prestó colaboración. El otro se escapó corriendo”. Fortini fue llevado a la comisaría 3º , donde quedó detenido después de que un amigo de la víctima lo identificó como uno de los agresores.
El segundo agresor, según Campero, era morocho, alto, y estaba vestido con un jean y remera de mangas cortas, de color azul. Aunque no logró verle la cara porque estaba de espaldas, sí pudo observar que participaba de la golpiza. “Los dos pateaban al hombre en el piso”, dijo Campero. Cura se presentó el martes ante la Justicia, pero negó su participación en el hecho.
Según Campero, que recorre la zona a diario, no es común que se produzcan situaciones de tal violencia. “A veces hay peleas, pero nunca había visto esa saña”, dijo.



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