"Si no hubiese llegado un policía, lo mataban"

El amigo de González relató que los dos agresores los insultaron y que luego los persiguieron cuando trataron de cruzar la avenida Mate de Luna.

IMPOTENCIA. Villagra muestra el lugar donde cayó Francisco González. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
IMPOTENCIA. Villagra muestra el lugar donde cayó Francisco González. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
17 Noviembre 2006
Bronca, impotencia e incredulidad son las sensaciones que aún tiene el contador Juan Humberto Villagra cuando recuerda los momentos que vivió el sábado a la madrugada, cuando él y su amigo, el martillero público Francisco González, fueron agredidos sin motivo y con ferocidad por dos jóvenes de 19 años en Mate de Luna al 1.400. Como consecuencia del ataque, González, de 57 años, terminó en terapia intensiva, con graves lesiones en la cabeza. Por el hecho están detenidos Mauricio Fortini y Luis Cura, ambos estudiantes universitarios de Marketing.

"Habíamos estado en una peña, donde un amigo presentaba un espectáculo. A la salida, fuimos caminando por 24 de Septiembre hacia Casal. Antes de llegar a la avenida Mitre, cruzamos a la vereda de enfrente (sur) para comprar LA GACETA, y seguimos hacia el oeste, ya por Mate de Luna. En la esquina del pasaje Polonia y la avenida estaban parados estos muchachos", relató Villagra, de 47 años. "Cuando pasamos -añadió-, uno de ellos insultó al martillero. Le dijo ?qué mirás, viejo pel...?. Seguimos caminando, sin darnos vuelta, pero seguían insultando, con palabras cada vez más fuertes".

Villagra contó que empezó a correr cuando vio, de reojo, que los dos agresores cruzaban la avenida detrás de ellos. "Alcancé a ver que uno de ellos me perseguía. Intenté hablarle, pero se me vino encima igual; estaba como enceguecido. Me lo saqué de encima con un empujón", dijo. Sólo entonces alcanzó a ver lo que le estaba sucediendo a González. "Creí que él venía detrás de mí; pero al llegar a la vereda, lo vi tirado en el piso, tendido boca abajo y a un muchacho que lo pateaba en la cabeza, de una manera salvaje -explicó-. Si no hubiese pasado un policía en ese momento, lo mataban". Horas después, Villagra reconoció a Fortini en la comisaría 3º, cuando estaba a punto de ser liberado.

Los papeles que llevaba el martillero público en su carpeta quedaron diseminados a lo ancho de la avenida, y un charco de sangre manchó el asfalto del carril este oeste de la avenida Mate de Luna. "Estos chicos estaban parados en una esquina, sin saber qué hacer. Parecía que estaban decidiendo si tomar un remise o pegarle a alguien. Cualquier persona podría haber sido la víctima", aseveró.






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