Dos jóvenes golpearon brutalmente a un hombre

Un martillero público sufrió graves lesiones en la cabeza cuando dos chicos de 19 años lo persiguieron, lo tiraron al piso y lo patearon. Francisco González, de 57 años, salía de una fiesta en una peña folclórica con un amigo.

CONMOCIONADOS. El hermano y las hijas de Francisco González no pueden entender qué motivó la salvaje agresión contra el martillero público.  LA GACETA/ FRANCO VERA
CONMOCIONADOS. El hermano y las hijas de Francisco González no pueden entender qué motivó la salvaje agresión contra el martillero público. LA GACETA/ FRANCO VERA
13 Noviembre 2006
La violencia juvenil reapareció el sábado a la madrugada, cuando dos jóvenes de 19 años, estudiantes universitarios, agredieron brutalmente a un hombre de 57 sin que hubiera una razón para el ataque.
Francisco Alberto González salía de festejar el cumpleaños de un amigo y terminó internado en terapia intensiva, en grave estado, con golpes en la cabeza y en el cuerpo. El hombre, martillero público y padre de cuatro hijos, fue atacado por dos jóvenes de 19 años cuando cruzaba la avenida Mate de Luna a la altura del 1.400, después de salir de la celebración en un local cercano a Casal. Sucedió el sábado, entre las 4.30 y las 5, según contó su hija María Alejandra González, quien hizo la denuncia en la Policía.
"Mi papá y su amigo Humberto Villagra (47 años) cruzaron la avenida Mate de Luna y, al llegar al pasaje Polonia (primera calle paralela a la avenida Alem), estos dos chicos empezaron a insultarlos; entonces volvieron a cruzar la avenida para no tener que enfrentarlos. Villalba llegó a la vereda de la avenida, a la altura del 1.400, y, cuando se dio vuelta, vio a mi papá en el piso, boca abajo, en un charco de sangre, y a uno de estos chicos que le pateaba la cabeza", relató la mujer.
Al parecer, uno de los adolescentes lanzó una patada contra la espalda de González que hizo que este tropezara con la platabanda y cayera al piso. Allí, los dos muchachos lo atacaron, golpeándolo en distintas partes del cuerpo. "Un policía que pasaba en moto por el lugar se detuvo, paró la golpiza, arrestó a los dos agresores y llamó a la ambulancia", añadió la joven.
González sufrió varias fracturas de cráneo, tiene edemas en el cerebro, escoriaciones de distinta consideración en el cuerpo y en la cara, y perdió por completo la dentadura. Fue llevado de urgencia al hospital Padilla. Desde allí, el sábado, después de las 20, su familia dispuso que se lo trasladara a un sanatorio.
Los dos adolescentes fueron llevados a la seccional 3ª, pero uno de ellos fue liberado a las pocas horas, según dijeron familiares de la víctima. El otro continuaba hasta anoche detenido y a disposición de la titular de la Fiscalía VI, Adriana Reinoso Cuello. Ambos son compañeros en la universidad.
"Nos llama la atención que hayan liberado a uno de estos chicos. Estaba hecha la denuncia; la persona que iba con mi hermano vio lo que pasó. ¿Cómo puede ser que esté afuera? -preguntó indignado Luis González, hermano de la víctima-. El otro sigue preso porque Villagra lo reconoció cuando iba saliendo de la comisaría con sus padres. Si no, también estaría libre". "Mi hermano jamás peleó, no es violento. Esta agresión no tiene sentido", añadió el hombre.
No es la primera vez que chicos de clase media se ven involucrados en situaciones de violencia grave en esa zona de la ciudad. El 10 de octubre, César Navarro Murhell, de 14 años, recibió un tiro en el pecho que le quitó la vida. El disparo partió de la pistola de un policía que intentaba frenar una violentísima pelea entre menores que presuntamente pertenecen a dos patotas enemigas: "La banda del quiosquito" y "La banda del portón". Ambas están integradas por adolescentes de clase media acomodada, varios de ellos hijos de profesionales y de funcionarios.



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