12 Noviembre 2006 Seguir en 
Los menores que se encuentran detenidos en el Instituto Roca volvieron a protagonizar una protesta. En esta oportunidad, el inconveniente se generó por el menú que les habían preparado para almorzar, según confirmaron las autoridades del establecimiento. Este es el sexto incidente que se produce en menos de tres meses.
Más de 15 adolescentes iniciaron la protesta cuando se enteraron de que iban a comer bife de hígado. El problema no pasó a mayores porque las autoridades del establecimiento decidieron cambiar el menú rápidamente.
Carlos Acevedo, director del Roca, confirmó que este es el sexto incidente que se produce desde que él asumió en el cargo. El último, el más grave de todos, ocurrió el sábado pasado, cuando dos menores lograron fugarse.
“Los chicos están nerviosos. Eso se debe a que se encuentran mucho más activos y agresivos. Otra razón es que varios de ellos tienen síndrome de abstinencia y que, por una cuestión de códigos, se suman al reclamo”, explicó.
El médico reemplazó en el cargo a Susana Viale, que había implementado un tratamiento farmacológico para los menores. La Justicia investiga si la medicación que recibían los adolescentes era la correcta. Además, la ex directora y dos médicos que trabajan en el Roca están acusados de homicidio culposo por la muerte de un menor, que se habría producido por el consumo de una droga.
Acevedo, que se negó a opinar sobre el tratamiento, no cree que la suspensión de la medicación tenga que ver con el estado de ánimo de los menores. “El martes se cumplen dos meses desde que dejaron de tomar las drogas. Ha pasado bastante tiempo para que sea una reacción a esa situación”, señaló.
Un problema
El director del Roca confirmó que los 39 chicos que se encuentran internados tienen problemas de adicción, aunque con diferentes niveles. “En los próximos días, los chicos serán sometidos a una serie de análisis para determinar con exactitud cuáles son las sustancias que consumieron para que reciban la rehabilitación adecuada”, explicó.
Acevedo le dijo a LA GACETA que pretende cambiar la función del instituto. “Si bien es cierto que no es el lugar ideal, nuestra principal misión es rehabilitarlos. No queremos que este lugar sea sólo una cárcel. Ellos necesitan dejar de consumir sustancias y nuestra misión es ayudarlos”, agregó.
El funcionario explicó que actualmente los jóvenes, además de recibir tratamiento psicológico y psiquiátrico, realizan actividades físicas y son educados dentro del Roca. “Este es tan sólo un intento para mantenerlos alejados de la droga. La rehabilitación es compleja; se necesita de un equipo multidisciplinario para lograr que los chicos hasta puedan conseguir un trabajo. Pero nadie duda de que merecen una oportunidad”, concluyó.
- ¿Cuál es el problema de su hijo?
- Todo lo que hace tiene un solo motivo: conseguir drogas. Hace lo que sea para poder seguir comprando. Por eso, desde hace tres años que lo único que hago es pedirle al Gobierno que cree un lugar para que se los cure.
- ¿Por qué pide la creación de ese tipo de lugar?
- El no está preso por culpa de la Policía. El está en el Roca por culpa de las drogas. Si no me ayudan a curarlo, lamentablemente seguirá cometiendo delitos. Los vendedores de sustancias están en todos lados.
- ¿Qué pretende con su planteo?
- Que traten de curarlo de esa enfermedad. La gente tiene que entender que no es un delincuente, sino un enfermo.
- ¿Habló con él para tratar de recuperarlo?
- Por supuesto que sí. Pero él no entiende que está enfermo. Tampoco se da cuenta de que su enfermedad está destruyendo a toda su familia. Es así de trágico. Por eso imploro ayuda.
- ¿Su hijo realizó algún tratamiento para recuperarse?
- Sí estuvo haciendo un tratamiento ambulatorio en el hospital Avellaneda, pero no dio ningún resultado. También existió la posibilidad de enviarlo a Salta; pero como me comentaron que el tratamiento allí no daba resultados, decidí no hacerlo.
- ¿Qué cree que necesita para rehabilitarse?
- Por lo que leí y me explicaron, él tiene que estar en un lugar aislado. Tiene que realizar tareas que lo alejen de la calle. Pero aquí no existe un lugar así. Los encierran en el Roca dejándolos a la buena de Dios.
Más de 15 adolescentes iniciaron la protesta cuando se enteraron de que iban a comer bife de hígado. El problema no pasó a mayores porque las autoridades del establecimiento decidieron cambiar el menú rápidamente.
Carlos Acevedo, director del Roca, confirmó que este es el sexto incidente que se produce desde que él asumió en el cargo. El último, el más grave de todos, ocurrió el sábado pasado, cuando dos menores lograron fugarse.
“Los chicos están nerviosos. Eso se debe a que se encuentran mucho más activos y agresivos. Otra razón es que varios de ellos tienen síndrome de abstinencia y que, por una cuestión de códigos, se suman al reclamo”, explicó.
El médico reemplazó en el cargo a Susana Viale, que había implementado un tratamiento farmacológico para los menores. La Justicia investiga si la medicación que recibían los adolescentes era la correcta. Además, la ex directora y dos médicos que trabajan en el Roca están acusados de homicidio culposo por la muerte de un menor, que se habría producido por el consumo de una droga.
Acevedo, que se negó a opinar sobre el tratamiento, no cree que la suspensión de la medicación tenga que ver con el estado de ánimo de los menores. “El martes se cumplen dos meses desde que dejaron de tomar las drogas. Ha pasado bastante tiempo para que sea una reacción a esa situación”, señaló.
Un problema
El director del Roca confirmó que los 39 chicos que se encuentran internados tienen problemas de adicción, aunque con diferentes niveles. “En los próximos días, los chicos serán sometidos a una serie de análisis para determinar con exactitud cuáles son las sustancias que consumieron para que reciban la rehabilitación adecuada”, explicó.
Acevedo le dijo a LA GACETA que pretende cambiar la función del instituto. “Si bien es cierto que no es el lugar ideal, nuestra principal misión es rehabilitarlos. No queremos que este lugar sea sólo una cárcel. Ellos necesitan dejar de consumir sustancias y nuestra misión es ayudarlos”, agregó.
El funcionario explicó que actualmente los jóvenes, además de recibir tratamiento psicológico y psiquiátrico, realizan actividades físicas y son educados dentro del Roca. “Este es tan sólo un intento para mantenerlos alejados de la droga. La rehabilitación es compleja; se necesita de un equipo multidisciplinario para lograr que los chicos hasta puedan conseguir un trabajo. Pero nadie duda de que merecen una oportunidad”, concluyó.
“A los chicos los encierran dejándolos a la buena de Dios”
“Hace dos años que vengo peleando por lo mismo. Quiero internar a mi hijo para que lo salven de las drogas. Todo lo que él hace es para conseguir droga”. Con lágrimas en los ojos, la mamá de “Waco”, el menor que se fugó del Instituto Roca el sábado 4, no se cansó de repetir la misma frase: “necesito ayuda y nadie me la da”. El testimonio de esta mujer es exactamente el mismo que el de otras que, diariamente, recorren los pasillos de Tribunales rogando para que alguien las escuche y poder, así, ayudar a sus hijos a que se rehabiliten de su adicción.- ¿Cuál es el problema de su hijo?
- Todo lo que hace tiene un solo motivo: conseguir drogas. Hace lo que sea para poder seguir comprando. Por eso, desde hace tres años que lo único que hago es pedirle al Gobierno que cree un lugar para que se los cure.
- ¿Por qué pide la creación de ese tipo de lugar?
- El no está preso por culpa de la Policía. El está en el Roca por culpa de las drogas. Si no me ayudan a curarlo, lamentablemente seguirá cometiendo delitos. Los vendedores de sustancias están en todos lados.
- ¿Qué pretende con su planteo?
- Que traten de curarlo de esa enfermedad. La gente tiene que entender que no es un delincuente, sino un enfermo.
- ¿Habló con él para tratar de recuperarlo?
- Por supuesto que sí. Pero él no entiende que está enfermo. Tampoco se da cuenta de que su enfermedad está destruyendo a toda su familia. Es así de trágico. Por eso imploro ayuda.
- ¿Su hijo realizó algún tratamiento para recuperarse?
- Sí estuvo haciendo un tratamiento ambulatorio en el hospital Avellaneda, pero no dio ningún resultado. También existió la posibilidad de enviarlo a Salta; pero como me comentaron que el tratamiento allí no daba resultados, decidí no hacerlo.
- ¿Qué cree que necesita para rehabilitarse?
- Por lo que leí y me explicaron, él tiene que estar en un lugar aislado. Tiene que realizar tareas que lo alejen de la calle. Pero aquí no existe un lugar así. Los encierran en el Roca dejándolos a la buena de Dios.
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