11 Noviembre 2006 Seguir en 
Angela Beatriz Argañaraz, la docente que está desaparecida desde el 31 de julio, estuvo en el departamento de las imputadas Nélida Fernández y Susana Acosta, no así en las casas de dos de sus familiares, según el resultado de las pericias de ADN que se realizaron en Buenos Aires.
Los peritos examinaron las manchas de sangre que fueron encontradas en los domicilios de la hermana de Acosta, Azucena Guzmán, ubicado en Universo 960, barrio Marti Coll, Yerba Buena, y del hermano de Fernández, Luis, en el barrio San Martín. En el primero de los casos se determinó que la sangre no era de Betty. En el segundo se indicó que no había material genético como para establecer a quién pertenece la sangre. El acto de apertura de los sobres fue encabezado por el fiscal Arnoldo Suasnábar, ya que la fiscal que investiga el caso, Adriana Giannoni, se encuentra de licencia. También estuvieron la secretaria de la fiscalía, Norma Díaz Volachec; Gustavo Morales, defensor de las imputadas, y Leonardo Coria y Carlos Picón, abogados de la familia de la docente.
Los resultados de las pericias generaron distintos análisis. Morales indicó: "fue un certero golpe a una de las hipótesis que manejaban tanto la fiscal como la querella". El profesional espera que la fiscal Giannoni apruebe su pedido de realizar la reconstrucción del hecho. "Con esto se demostrará que las acusaciones en contra de mis clientas son infundadas", argumentó Morales.
Coria y Picón, en cambio, se mostraron tranquilos. "Este era un indicio más dentro de la investigación. Hay otros elementos con los que se puede acusar a las sospechosas", aseguró Picón. Según Coria, los análisis complican la situación de las ex novicias. "A través de una pericia de ADN se comprobó que Betty estuvo en su departamento (ubicado en calle Catamarca 30, en el cual hallaron manchas de sangre), que allí la agredieron y que después la trasladaron a un lugar donde, hasta el momento, la tienen oculta", explicó.
La querella confirmó que ahora le solicitará a la fiscal Giannoni que eleve la causa a juicio. Además, pedirá que las sospechosas sean imputadas por el delito de homicidio agravado y no por el de privación ilegítima de la libertad y ocultamiento de personas, del que están acusadas actualmente.
"Creemos que la investigación ya terminó", expresó Coria. Se especula con que la fiscal, la próxima semana, podría solicitar la elevación a juicio de las imputadas. Luis Fernández, en tanto, continúa prófugo, aunque está imputado.
Los peritos examinaron las manchas de sangre que fueron encontradas en los domicilios de la hermana de Acosta, Azucena Guzmán, ubicado en Universo 960, barrio Marti Coll, Yerba Buena, y del hermano de Fernández, Luis, en el barrio San Martín. En el primero de los casos se determinó que la sangre no era de Betty. En el segundo se indicó que no había material genético como para establecer a quién pertenece la sangre. El acto de apertura de los sobres fue encabezado por el fiscal Arnoldo Suasnábar, ya que la fiscal que investiga el caso, Adriana Giannoni, se encuentra de licencia. También estuvieron la secretaria de la fiscalía, Norma Díaz Volachec; Gustavo Morales, defensor de las imputadas, y Leonardo Coria y Carlos Picón, abogados de la familia de la docente.
Los resultados de las pericias generaron distintos análisis. Morales indicó: "fue un certero golpe a una de las hipótesis que manejaban tanto la fiscal como la querella". El profesional espera que la fiscal Giannoni apruebe su pedido de realizar la reconstrucción del hecho. "Con esto se demostrará que las acusaciones en contra de mis clientas son infundadas", argumentó Morales.
Coria y Picón, en cambio, se mostraron tranquilos. "Este era un indicio más dentro de la investigación. Hay otros elementos con los que se puede acusar a las sospechosas", aseguró Picón. Según Coria, los análisis complican la situación de las ex novicias. "A través de una pericia de ADN se comprobó que Betty estuvo en su departamento (ubicado en calle Catamarca 30, en el cual hallaron manchas de sangre), que allí la agredieron y que después la trasladaron a un lugar donde, hasta el momento, la tienen oculta", explicó.
La querella confirmó que ahora le solicitará a la fiscal Giannoni que eleve la causa a juicio. Además, pedirá que las sospechosas sean imputadas por el delito de homicidio agravado y no por el de privación ilegítima de la libertad y ocultamiento de personas, del que están acusadas actualmente.
"Creemos que la investigación ya terminó", expresó Coria. Se especula con que la fiscal, la próxima semana, podría solicitar la elevación a juicio de las imputadas. Luis Fernández, en tanto, continúa prófugo, aunque está imputado.







