Un transportista sería parte de la banda de desarmadores

El sospechoso se sumó a otros cinco hombres que fueron arrestados por la Policía. Dos acusados cortaban los vehículos; otros dos los robaban y los restantes hacían los contactos para vender las autopartes.

PRUEBAS. Algunos de los elementos que se recuperaron, y los dos últimos sospechosos que fueron detenidos. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
PRUEBAS. Algunos de los elementos que se recuperaron, y los dos últimos sospechosos que fueron detenidos. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
11 Noviembre 2006
Un dirigente de los transportistas rurales fue detenido pues se sospecha que es miembro de una banda dedicada al robo y al desguace de automóviles. En el marco de la investigación, personal de la sección Robos y Hurtos ya arrestó a seis personas, secuestró cuatro vehículos y todos los elementos que se utilizaban para cortar los autos, según se informó oficialmente.
El operativo se inició el jueves, cuando policías al mando de los comisarios Carlos Páez, Víctor Reynoso, Raúl Ferreyra y Julio López descubrió en Banda del Río Salí un taller en el que se desmantelaban los vehículos. Allí encontraron un Renault 11 que había sido robado el 24 de octubre, y un Renault 12 sustraído el miércoles. De ambos autos sólo quedaba el esqueleto. En ese mismo momento, los oficiales Rodolfo Campero, Marcos Morante, Roberto Luna, Ernesto Coronel y Ariel Agüero detuvo a dos hombres, conocidos como "El mudo teque teque" y "El colorao neida", dos mecánicos encargados, según los investigadores, de desguazar los vehículos. También el jueves los policías arrestaron al "Pelao" y al "Negro carbonilla", quienes tenían a su cargo la tarea de robar los vehículos en la calle. Finalmente ayer, poco antes del mediodía, se detuvo a otros dos sospechosos. Se trata de "Camión jaula" y "Lito", quienes contactaban a remiseros y taxistas para venderles las autopartes. El primero de ellos, dijeron en la Policía, es un conocido dirigente de los transportistas del este de la provincia.

El motor y un tanque
Durante un allanamiento ordenado por la jueza Mirta Lennis de Vera a pedido de la fiscal Adriana Reinoso Cuello se secuestró el motor del R-12, un tanque de GNC, las puertas y una amoladora. Del R-11, propiedad de Azucena Molina, no se pudo recuperar nada: todo lo que podía ser vendido había desaparecido. Los investigadores se incautaron además de otros dos autos, un Fiat Duna y un Ford Falcon que eran utilizados por los delincuentes.
Los sospechosos, según trascendió, pueden llegar a ser acusados de robo agravado y asociación ilícita.






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