Diseñan jaulas antirrobo para proteger taxímetros

Los comerciantes expendieron menos de la mitad de los aparatos que esperaban vender, mientras que el circuito clandestino suma clientes. Se consiguen relojes desde $ 100 y pueden ser programados para cobrar tarifas más costosas. Temor entre los choferes.

MEDIDAS DE SEGURIDAD. Algunos choferes optaron por cubrir los relojes con una jaula con cadenas y candados. LA GACETA/ JOSE NUNO
MEDIDAS DE SEGURIDAD. Algunos choferes optaron por cubrir los relojes con una jaula con cadenas y candados. LA GACETA/ JOSE NUNO
23 Octubre 2006
A pocos días de que venza el plazo para que los taxistas y remiseros para colocar el taxímetro, los vendedores de los aparatos están desconcertados. No han expendido ni la mitad de lo que esperaban vender. Es que el negocio de los relojes robados parece tener más éxito entre los choferes.
Mientras que algunos taxistas piden créditos y compran taxímetros nuevos, que cuestan desde $ 300 hasta $ 1.000, otros tantos hacen colas en domicilios particulares o negocios donde venden o  instalan relojes robados por sólo $ 100.
Entre muchos choferes que adquieren nuevos taxímetros, la preocupación de que se los quiten en un asalto es muy grande. Según estimaciones policiales, por día se registra un robo de estos aparatos en la provincia.

Sorpresa
El 17 de agosto, Francisco fue asaltado por delincuentes mientras conducía su auto de alquiler por la capital. Los ladrones le robaron el taxímetro. Casi un mes después, otro remisero que lo había adquirido quiso activarlo en un negocio ubicado en Buenos Aires al 700. Para sorpresa del dueño del local, que tiene un banco de datos con la numeración de los relojes que vende, se trataba del mismo aparato que le había vendido a otra persona.
“Francisco no lo podía creer. Hasta le dio una recompensa de $ 400 al otro remisero, que lo había comprado sin saber que era robado”, relató Carlos Romano, propietario del negocio.
“Se incrementó la venta de taxímetros, pero no como imaginábamos. Los choferes están muy preocupados por la seguridad. Incluso diseñamos una jaula de hierro antirrobo, que se usa con pasador y candado”, explicó. Añadió que han aumentado mucho los robos de taxímetros desde que el municipio ordenó el uso en los autos de alquiler. “Sabemos que empezaron a surgir muchos negocios de relojes robados. Son personas de otras provincias las que hacen el trabajo. No están registrados. Debería haber un mayor control”, reclamó.
En otro local, en Belisario López al 800, también están sorprendidos por el bajo interés de los taxistas y remiseros en colocar el taxímetro. “La venta está demasiado tranquila. También sabemos que es muy pronunciado el robo de taxímetros en estos días y no hay forma de controlarlo, porque cualquier experto puede colocar un reloj robado de un auto en otro vehículo”, detalló Arnaldo Quinteros, propietario del negocio.
Hay taxímetros que disponen de mayor tecnología (cuestan $ 1.090), los que tienen claves que no permiten ser reprogramados en caso de ser robados, detalló Romano.
Julio maneja un taxi desde hace 10 años. Siempre lo hizo con reloj y estuvo en contra de los remises, porque sostiene que estos cobraban lo que querían, sin respetar la ordenanza que dice que se cobra $ 0,07 cada 100 metros.

Nada ha cambiado

“Ahora estamos unificados. Pero nada ha cambiado, porque ahora muchos remiseros compran los taxímetros robados y, cuando se los activa, se les pide que la ficha caiga cada 70 metros. Están engañando a la gente, pero eso no se controla. Es por eso que a los choferes no les conviene comprar los relojes legalmente”, explicó. Julio dijo que un taxímetro robado cuesta entre $ 100 y $ 200 y que hay varios lugares donde se pueden conseguir. “Están cerca del parque 9 de Julio o en Lastenia”, detalló.
Los taxistas consultados por LA GACETA dijeron que muchos no quieren poner el taxímetro porque temen que se los roben. Dijeron que hay más de dos robos por día. “No se puede dejar ni 10 minutos el auto en la vereda con un taxímetro. Este aparato se ha convertido en el blanco de todos los ladrones. Es por eso que estamos buscando que sean desmontables”, contó Rafael Oliva.
En los asaltos, el reloj se ha vuelto más importante que el estéreo para los delincuentes, opinó Oliva;  sus compañeros Gonzalo Turco y Oscar Rivadeneira coincidieron con él. “Siempre son menores los que nos roban. Es por eso que ya no los levantamos. Los reconocemos por las zapatillas y porque usan canguros. Suelen usar calzados caros y de marca”, detalló Oliva.
Otro remisero, Carlos Sosa, quien acaba de comprar su taxímetro, optó por atarlo con un candado. “Uno hace un esfuerzo muy grande para comprarlo. Creo que es muy injusto que hasta nuestros mismos compañeros amparen este círculo ilegal”, concluyó. 




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