18 Octubre 2006 Seguir en 
A pesar de que la Policía está tras sus pasos, varios miembros de “La banda del quiosquito” siguen recorriendo las calles del centro. Incluso, alumnos de varios colegios aseguraron que todavía se reúnen en la vereda de un quiosco de Corrientes al 500, un comercio que cerró a causa de los desmanes que producían estos adolescentes, a raíz de lo cual recibieron el nombre. LA GACETA recorrió varios establecimientos privados de la capital a los que, según informaciones policiales, los miembros de la patota asisten o asistían.
Son pocos los que se animan a hablar y, si lo hacen, piden que se les garantice el anonimato. Es que, a pesar de que algunos de sus cabecillas fueron detenidos por la Policía, “La banda del quiosquito” continúa activa. “Son chicos muy peleadores. Todos los viernes, a la salida de los colegios, se reúnen en el quiosquito de Corrientes al 500, igual que antes. Es mejor esquivarlos. Si te los cruzás te puede pasar algo malo”, dijo un alumno de segundo año del Gymnasium.
Comunicados
Los miembros de la patota se comunican por medio de celulares, según explicaron los adolescentes con los que conversó LA GACETA. “Andan todo el día por el centro. Caminan, van de un lado a otro y buscan pelea todo el tiempo. Cuando uno de ellos tiene algún problema les manda un mensaje a los otros y les pide que lo vayan a ayudar. En dos minutos ya están todos juntos. Son una banda en serio”, relató José, que es alumno del colegio Sagrado Corazón.
Los patoteros se visten como cualquier otro adolescente y, si un transeúnte no sabe que forman parte de la banda, pasan inadvertidos. “Son chicos comunes y corrientes. No tienen nada que los identifique como miembros de la patota. Nosotros sabemos quiénes son porque los conocemos de la calle o del colegio, y los evitamos o, al menos, si ellos saludan, uno les devuelve el saludo para que después no te tengan como enemigo”, explicó Gonzalo, alumno del Giosue Carducci. Incluso, algunos de los consultados indicaron que estos adolescentes suelen ser buenos alumnos, y que en su mayoría reciben permiso de sus padres para salir en auto, a pesar de que son menores de edad. “Los jefes de la barra están escondidos, no quieren salir. Los que siguen andando por la calle son menos conocidos pero igual de peligrosos. Ellos siguen peleando y robando, como siempre. Parece que no les afecta en nada que los estén investigando o que algunos de ellos estén detenidos”, aseguró un adolescente que asiste al colegio Lorenzo Massa. “Si uno los ve, es mejor cruzarse de vereda, porque quieren pelear con todos, hasta con las señoras que pasan por la vereda, a las que les tiran piedras. A veces tratan de hacerlas caer para robarles el celular, o cualquier cosa que les interese”, agregó Julio, un compañero.
Armados
Los chicos consultados, además, dijeron que los adolescentes muchas veces están armados con cadenas o palos, o manoplas de metal, lo que puede causar gravísimas heridas al aplicar un golpe, sobre todo en el rostro.
De acuerdo con los datos que recogió la Policía, varios de los miembros de “La banda del quiosquito” son alumnos de colegios privados, sobre todo de la zona del centro. Es por eso que durante toda esta semana, agentes de civil recorrerán los distintos colegios para tratar de establecer identidades de los patoteros, y de esa forma poder entregarle a la Justicia más pruebas contra los violentos.
Diálogo con los padres
LA GACETA consultó con directores de algunos establecimientos, pero ninguno reconoció si algún alumno formaba parte de esta patota, aunque dijeron estar enterados del tema. “La Policía nos dijo que algunos miembros de la banda venían al colegio, pero no nos dieron los nombres y, sin ese dato, nosotros no podemos confirmarlo. Dentro del colegio nunca tuvimos problemas, pero durante los festejos de la semana del año pasado, apedrearon el frente de la iglesia. Es que los chicos que vendían las entradas los reconocieron y no los dejaron entrar”, explicó uno de ellos. Otros directores indicaron que dieron órdenes directas al personal para que traten de determinar si alguno de los patoteros estaba en su establecimiento. En ese sentido, dijeron, tienen pensado hablar con los padres de los chicos, para ponerlos al tanto de sus conductas.
Son pocos los que se animan a hablar y, si lo hacen, piden que se les garantice el anonimato. Es que, a pesar de que algunos de sus cabecillas fueron detenidos por la Policía, “La banda del quiosquito” continúa activa. “Son chicos muy peleadores. Todos los viernes, a la salida de los colegios, se reúnen en el quiosquito de Corrientes al 500, igual que antes. Es mejor esquivarlos. Si te los cruzás te puede pasar algo malo”, dijo un alumno de segundo año del Gymnasium.
Comunicados
Los miembros de la patota se comunican por medio de celulares, según explicaron los adolescentes con los que conversó LA GACETA. “Andan todo el día por el centro. Caminan, van de un lado a otro y buscan pelea todo el tiempo. Cuando uno de ellos tiene algún problema les manda un mensaje a los otros y les pide que lo vayan a ayudar. En dos minutos ya están todos juntos. Son una banda en serio”, relató José, que es alumno del colegio Sagrado Corazón.
Los patoteros se visten como cualquier otro adolescente y, si un transeúnte no sabe que forman parte de la banda, pasan inadvertidos. “Son chicos comunes y corrientes. No tienen nada que los identifique como miembros de la patota. Nosotros sabemos quiénes son porque los conocemos de la calle o del colegio, y los evitamos o, al menos, si ellos saludan, uno les devuelve el saludo para que después no te tengan como enemigo”, explicó Gonzalo, alumno del Giosue Carducci. Incluso, algunos de los consultados indicaron que estos adolescentes suelen ser buenos alumnos, y que en su mayoría reciben permiso de sus padres para salir en auto, a pesar de que son menores de edad. “Los jefes de la barra están escondidos, no quieren salir. Los que siguen andando por la calle son menos conocidos pero igual de peligrosos. Ellos siguen peleando y robando, como siempre. Parece que no les afecta en nada que los estén investigando o que algunos de ellos estén detenidos”, aseguró un adolescente que asiste al colegio Lorenzo Massa. “Si uno los ve, es mejor cruzarse de vereda, porque quieren pelear con todos, hasta con las señoras que pasan por la vereda, a las que les tiran piedras. A veces tratan de hacerlas caer para robarles el celular, o cualquier cosa que les interese”, agregó Julio, un compañero.
Armados
Los chicos consultados, además, dijeron que los adolescentes muchas veces están armados con cadenas o palos, o manoplas de metal, lo que puede causar gravísimas heridas al aplicar un golpe, sobre todo en el rostro.
De acuerdo con los datos que recogió la Policía, varios de los miembros de “La banda del quiosquito” son alumnos de colegios privados, sobre todo de la zona del centro. Es por eso que durante toda esta semana, agentes de civil recorrerán los distintos colegios para tratar de establecer identidades de los patoteros, y de esa forma poder entregarle a la Justicia más pruebas contra los violentos.
Diálogo con los padres
LA GACETA consultó con directores de algunos establecimientos, pero ninguno reconoció si algún alumno formaba parte de esta patota, aunque dijeron estar enterados del tema. “La Policía nos dijo que algunos miembros de la banda venían al colegio, pero no nos dieron los nombres y, sin ese dato, nosotros no podemos confirmarlo. Dentro del colegio nunca tuvimos problemas, pero durante los festejos de la semana del año pasado, apedrearon el frente de la iglesia. Es que los chicos que vendían las entradas los reconocieron y no los dejaron entrar”, explicó uno de ellos. Otros directores indicaron que dieron órdenes directas al personal para que traten de determinar si alguno de los patoteros estaba en su establecimiento. En ese sentido, dijeron, tienen pensado hablar con los padres de los chicos, para ponerlos al tanto de sus conductas.







