En la calle, las opiniones están divididas

Algunos tucumanos creen que los menores deben ser imputables, pero otros lo rechazan. Un mundo nocivo en el que los padres tienen pocas herramientas.

16 Octubre 2006
La edad de imputabilidad de los menores es un tema que divide a los tucumanos. Hay quienes defienden los tratados internacionales a los que está adherido el país, que establecen que no se puede castigar como a un adulto a ningún menor de 18 años. Otros piensan lo contrario. LA GACETA realizó un sondeo de opiniones en la calle.
“Cuando uno se entera de casos aberrantes en los que están implicados menores no puede evitar sentir deseos de que se los condene con las penas más duras. Pero si se lo piensa fríamente, creo que la violencia tiene su origen en problemas de los que somos responsables los adultos, como la exclusión social y la pobreza”, razonó Amanda Vázquez, un ama de casa de 49 años. “Como madre creo que los hijos viven en un mundo nocivo contra el que las mamás tenemos pocas herramientas. A lo sumo podemos intentar inculcarles el bien por medio de consejos y dándoles cariño. Pero, a veces, los amigos y las situaciones extremas son más fuertes. No creo que haya que condenar a los más chicos, sino que habría que garantizar políticas destinadas a encauzar sus vidas por medio de la educación y brindando salidas laborales”, comentó por su parte Isabel Morales, una enfermera de 38 años.
En cambio, varios remiseros se mostraron a favor de que se los condene como a mayores. “La mayor parte de los asaltos y las agresiones que sufrimos son obra de menores. Los chicos están fuera de control y hay que demostrarles que no pueden hacer lo que se les ocurra; se tienen que dar cuenta de que para todas las cosas malas que hagan habrá un castigo”, sostuvo por ejemplo Ramón Castro, un chofer de 29 años.
“Los que fuimos víctimas de delitos cometidos por chicos no vamos a olvidarnos de la saña y de la agresividad con la que atacan. No se los puede culpar siempre a ellos, porque hay instituciones que también tienen responsabilidad, como el Gobierno y la familia. Pero pienso que se necesita mano dura, para que se den cuenta de que uno no puede transitar por la vida haciendo lo que quiera”, dijo a su vez Antonio Jiménez, un jubilado de 66 años.




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