15 Octubre 2006 Seguir en 
“Es una realidad inocultable. En más de la mitad de los delitos que se producen en la provincia está involucrado un menor de edad”, aseguró el jefe de Policía, Hugo Sánchez.
El titular de la fuerza reconoció que no sólo le preocupa que estos índices vayan incrementándose, sino que le asusta el nivel de violencia que existe. “Son personas muy agresivas y no tengo dudas de que en esto tiene mucho que ver el problema de adicción que sufren estos jóvenes”, explicó.
Las estadísticas oficiales indican que los menores se ven involucrados en distintos delitos, pero especialmente en arrebatos y asaltos a choferes de ómnibus y de taxis y remises. También, de acuerdo con una fuente, en los últimos tiempos se notó un incremento en el robo de motos. Tampoco faltan los asaltos a pequeños comercios de los barrios, como despensas, telecentros y drugstores, entre otros.
Un caso emblemático es el del cadete Lucas Agüero Quiroz. Dos menores acabaron con su vida de un disparo en la cabeza cuando intentaron quitarle la motocicleta en la puerta de su domicilio. Por esta causa, se encuentran alojados, en el Instituto Roca, “Monito” y “Cheito”, los principales sospechosos de haber cometido el crimen.
El comisario Julio López, titular de la Dirección General de Investigaciones, reconoció que cada vez son más los menores que tienen problemas con la ley, aunque aclaró que todavía no detectaron bandas de adolescentes que cometen delitos. “La mayoría de los hechos se comete en las zonas de la periferia. Se trabaja controlando su accionar, pero en la mayoría de los casos son reincidentes”, indicó.
El caso testigo es “El Eze”. El adolescente, de 17 años, en mayo pasado salvó milagrosamente su vida después de haber sido herido en un enfrentamiento con efectivos policiales. Estuvo internado durante varias semanas en el Centro de Salud, lugar de donde se fugó. Al poco tiempo fue recapturado, pero antes, volvió a enfrentarse a tiros con los efectivos que trataban de detenerlo por ser sospechoso de haber intentado cometer varios delitos.
Violencia
No menos importantes resultan ser los casos en los que los adolescentes protagonizan graves incidentes en la vía pública. Además del ya conocido accionar de “La banda del quiosquito”, en los últimos tiempos se registraron otros hechos que captaron la atención de la opinión pública.
Emanuel Alvarez falleció después de tres días de agonía por haber recibido un adoquinazo en la cabeza. Ese fue el trágico final de una agresión de la que fue víctima. El supuesto responsable del hecho cuenta con apenas 15 años, y se encuentra alojado en el Instituto Roca. La familia del menor fallecido, en cambio, recorre los tribunales para que se confirme la verdadera edad de hasta el momento único imputado.
La coqueta plaza Urquiza, considerado como el corazón de Barrio Norte, fue el escenario de una batalla campal entre estudiantes de dos establecimientos secundarios. En la reyerta, que se habría originado por la promoción de sus respectivas semanas, terminó con la aprehensión de varios adolescentes con uniformados lesionados.
El titular de la fuerza reconoció que no sólo le preocupa que estos índices vayan incrementándose, sino que le asusta el nivel de violencia que existe. “Son personas muy agresivas y no tengo dudas de que en esto tiene mucho que ver el problema de adicción que sufren estos jóvenes”, explicó.
Las estadísticas oficiales indican que los menores se ven involucrados en distintos delitos, pero especialmente en arrebatos y asaltos a choferes de ómnibus y de taxis y remises. También, de acuerdo con una fuente, en los últimos tiempos se notó un incremento en el robo de motos. Tampoco faltan los asaltos a pequeños comercios de los barrios, como despensas, telecentros y drugstores, entre otros.
Un caso emblemático es el del cadete Lucas Agüero Quiroz. Dos menores acabaron con su vida de un disparo en la cabeza cuando intentaron quitarle la motocicleta en la puerta de su domicilio. Por esta causa, se encuentran alojados, en el Instituto Roca, “Monito” y “Cheito”, los principales sospechosos de haber cometido el crimen.
El comisario Julio López, titular de la Dirección General de Investigaciones, reconoció que cada vez son más los menores que tienen problemas con la ley, aunque aclaró que todavía no detectaron bandas de adolescentes que cometen delitos. “La mayoría de los hechos se comete en las zonas de la periferia. Se trabaja controlando su accionar, pero en la mayoría de los casos son reincidentes”, indicó.
El caso testigo es “El Eze”. El adolescente, de 17 años, en mayo pasado salvó milagrosamente su vida después de haber sido herido en un enfrentamiento con efectivos policiales. Estuvo internado durante varias semanas en el Centro de Salud, lugar de donde se fugó. Al poco tiempo fue recapturado, pero antes, volvió a enfrentarse a tiros con los efectivos que trataban de detenerlo por ser sospechoso de haber intentado cometer varios delitos.
Violencia
No menos importantes resultan ser los casos en los que los adolescentes protagonizan graves incidentes en la vía pública. Además del ya conocido accionar de “La banda del quiosquito”, en los últimos tiempos se registraron otros hechos que captaron la atención de la opinión pública.
Emanuel Alvarez falleció después de tres días de agonía por haber recibido un adoquinazo en la cabeza. Ese fue el trágico final de una agresión de la que fue víctima. El supuesto responsable del hecho cuenta con apenas 15 años, y se encuentra alojado en el Instituto Roca. La familia del menor fallecido, en cambio, recorre los tribunales para que se confirme la verdadera edad de hasta el momento único imputado.
La coqueta plaza Urquiza, considerado como el corazón de Barrio Norte, fue el escenario de una batalla campal entre estudiantes de dos establecimientos secundarios. En la reyerta, que se habría originado por la promoción de sus respectivas semanas, terminó con la aprehensión de varios adolescentes con uniformados lesionados.







