14 Octubre 2006 Seguir en 
Un puñado de delincuentes
El nombre de la patota y la edad de sus miembros nos remontan a una génesis lúdica, casi inocente, pero lo cierto es que “La Banda del quiosquito” no es más que un puñado de delincuentes. Intimando cobardemente (en grupo y a individuos menores) consiguieron entre sus pares lo que no pudieron lograr en otras facetas de su vida: ser reconocidos. Algunos tildarán lo sucedido de una “casual fatalidad”; hacerlo sería un insulto para los familiares de César Navarro Murhell. Nadie intervino para sosegar prematuramente el espíritu violento de los vándalos. No lo hicieron sus padres ni el Gobierno. Se debe procurar que las soluciones no se traduzcan en meras prohibiciones y controles en matinés y semanas de colegios.
“Gatillo facilísimo”
Con todo respeto, me parece una ridiculez la acusación velada de LA GACETA a la tal “Banda del quiosquito” por la muerte del niño Navarro Murhell. Que un policía haya sacado un arma y se haya dispuesto a disparar contra jóvenes, me parece terrible, injustificable. Sí entiendo a los vecinos. Los chicos ponen la música fuerte, gritan, se emborrachan, ensucian la vereda. Y muchas veces, uno quiere salir al menos con una manguera a darles un buen baño; pero el uso de un arma ronda la patología. Hay que ver si los uniformados que portan armas tienen la suficiente claridad mental para saber cuándo usarlas. Habrá que oír las razones del agente, aunque a mí, particularmente, me parece un caso de “Gatillo Facilísimo”.
N. de la R.: LA GACETA ha tratado de reflejar todas las aristas de este triste episodio y de mostrar la preocupación expresada en las denuncias de lectores.
En esta columna se reflejarán los aportes que hagan los lectores por carta a la redacción o al mail redaccion@lagaceta.com.ar
El nombre de la patota y la edad de sus miembros nos remontan a una génesis lúdica, casi inocente, pero lo cierto es que “La Banda del quiosquito” no es más que un puñado de delincuentes. Intimando cobardemente (en grupo y a individuos menores) consiguieron entre sus pares lo que no pudieron lograr en otras facetas de su vida: ser reconocidos. Algunos tildarán lo sucedido de una “casual fatalidad”; hacerlo sería un insulto para los familiares de César Navarro Murhell. Nadie intervino para sosegar prematuramente el espíritu violento de los vándalos. No lo hicieron sus padres ni el Gobierno. Se debe procurar que las soluciones no se traduzcan en meras prohibiciones y controles en matinés y semanas de colegios.
Agustin Delacroix (h)
Pasaje Berho 130, Yerba Buena
Pasaje Berho 130, Yerba Buena
“Gatillo facilísimo”
Con todo respeto, me parece una ridiculez la acusación velada de LA GACETA a la tal “Banda del quiosquito” por la muerte del niño Navarro Murhell. Que un policía haya sacado un arma y se haya dispuesto a disparar contra jóvenes, me parece terrible, injustificable. Sí entiendo a los vecinos. Los chicos ponen la música fuerte, gritan, se emborrachan, ensucian la vereda. Y muchas veces, uno quiere salir al menos con una manguera a darles un buen baño; pero el uso de un arma ronda la patología. Hay que ver si los uniformados que portan armas tienen la suficiente claridad mental para saber cuándo usarlas. Habrá que oír las razones del agente, aunque a mí, particularmente, me parece un caso de “Gatillo Facilísimo”.
Malena Gómez Salas
Bad Nenndorf - Alemania
Bad Nenndorf - Alemania
N. de la R.: LA GACETA ha tratado de reflejar todas las aristas de este triste episodio y de mostrar la preocupación expresada en las denuncias de lectores.
En esta columna se reflejarán los aportes que hagan los lectores por carta a la redacción o al mail redaccion@lagaceta.com.ar







