Varios integrantes de la "Banda del quiosquito" son hijos de ex patoteros
La Policía realiza un informe sobre la composición de la gavilla, que será enviado a la Justicia. Los adolescentes protagonizaron el martes una pelea, que terminó con la vida de un inocente. Podrían pedir la prisión preventiva para el agente que realizó e
14 Octubre 2006 Seguir en 
De tal palo, tal astilla. Esto es al menos lo que piensan los investigadores sobre varios integrantes de la peligrosa "Banda del quiosquito". Ocurre que la Policía elaboró un informe en el que se advierte que muchos de los adolescentes que integran la gavilla son hijos de ex patoteros, que también tienen antecedentes por hechos violentos.
Desde hace más de un año, los jóvenes, en su mayoría menores, causan desmanes en fiestas, en el centro y en boliches. Tres fiscales recibieron denuncias en su contra, pero las investigaciones nunca pudieron avanzar debido a que, por temor, las acusaciones no eran ratificadas por las víctimas.
Actualmente, el presunto líder de la banda está detenido en el Instituto Roca, a disposición de la jueza Nora Wexler. Su última intervención terminó en tragedia. Mientras patoteaban a otro adolescente de 15 años en la esquina de San Martín y Suipacha, un policía, el sargento Jorge Agapito Verduguez, intervino; y cuando uno de los jóvenes escapaba, hizo un disparo que mató al menor César Navarro Murhell, que nada tenía que ver con la riña. El chico, de 14 años, estaba jugando con su hermano de 9 con una bicicleta, en el interior del complejo Avellaneda.
La Policía, desde que esta banda se hizo conocida, identificó a tres jóvenes que la conducen. Se los conocen como "Gordo", "Juampi" y "Micki". En un informe que realizaron indicaron que estos dos últimos son hijos de miembros de otras patotas que se hicieron conocidas hace al menos 20 años. Algunos de ellos tenían vínculos con clubes de rugby, dijeron los informantes.
Dentro de la pirámide de organización de "La banda del quiosquito" hay una segunda línea conformada por un tal "Sapo", un tal "Roca" y otro conocido como "Lunín". Todos fueron identificados por algunos adolescentes que fueron víctimas de sus ataques.
Lugar de reunión
El informe será enviado a los fiscales y a los jueces de Menores, con los nombres de los involucrados. Según explicaron en la Policía, se sospecha que los miembros de esta patota se reúnen en inmediaciones de Casal, justamente en cercanías del lugar en el que se produjo la pelea el martes. Otro menor, de 15 años, quien también estuvo detenido, sería parte, dijeron los investigadores, de una banda contraria, y fue víctima de una paliza -en la que intercedió Verduguez- cuando los otros lo encontraron solo.
La situación del policía es muy complicada. Sobre la base de las pruebas que ya tiene en su poder, el fiscal IV de Instrucción, Carlos Sale, analiza acusarlo de homicidio. Es que algunos testigos dijeron que el policía no se cayó, tal como él dijo para intentar explicar cómo se le había escapado el disparo, sino que apuntó contra un joven que estaba escapando y la bala le pegó a Navarro Murhell, que estaba a más de 40 metros.
El policía, que presta servicio en la sección Logística, pero que esa tarde estaba realizando la custodia de un local comercial, permanece detenido. No se descarta que si Sale decide pedir la prisión preventiva para el imputado, sea trasladado al penal de Villa Urquiza, donde deberá esperar el juicio oral.
Desde hace más de un año, los jóvenes, en su mayoría menores, causan desmanes en fiestas, en el centro y en boliches. Tres fiscales recibieron denuncias en su contra, pero las investigaciones nunca pudieron avanzar debido a que, por temor, las acusaciones no eran ratificadas por las víctimas.
Actualmente, el presunto líder de la banda está detenido en el Instituto Roca, a disposición de la jueza Nora Wexler. Su última intervención terminó en tragedia. Mientras patoteaban a otro adolescente de 15 años en la esquina de San Martín y Suipacha, un policía, el sargento Jorge Agapito Verduguez, intervino; y cuando uno de los jóvenes escapaba, hizo un disparo que mató al menor César Navarro Murhell, que nada tenía que ver con la riña. El chico, de 14 años, estaba jugando con su hermano de 9 con una bicicleta, en el interior del complejo Avellaneda.
La Policía, desde que esta banda se hizo conocida, identificó a tres jóvenes que la conducen. Se los conocen como "Gordo", "Juampi" y "Micki". En un informe que realizaron indicaron que estos dos últimos son hijos de miembros de otras patotas que se hicieron conocidas hace al menos 20 años. Algunos de ellos tenían vínculos con clubes de rugby, dijeron los informantes.
Dentro de la pirámide de organización de "La banda del quiosquito" hay una segunda línea conformada por un tal "Sapo", un tal "Roca" y otro conocido como "Lunín". Todos fueron identificados por algunos adolescentes que fueron víctimas de sus ataques.
Lugar de reunión
El informe será enviado a los fiscales y a los jueces de Menores, con los nombres de los involucrados. Según explicaron en la Policía, se sospecha que los miembros de esta patota se reúnen en inmediaciones de Casal, justamente en cercanías del lugar en el que se produjo la pelea el martes. Otro menor, de 15 años, quien también estuvo detenido, sería parte, dijeron los investigadores, de una banda contraria, y fue víctima de una paliza -en la que intercedió Verduguez- cuando los otros lo encontraron solo.
La situación del policía es muy complicada. Sobre la base de las pruebas que ya tiene en su poder, el fiscal IV de Instrucción, Carlos Sale, analiza acusarlo de homicidio. Es que algunos testigos dijeron que el policía no se cayó, tal como él dijo para intentar explicar cómo se le había escapado el disparo, sino que apuntó contra un joven que estaba escapando y la bala le pegó a Navarro Murhell, que estaba a más de 40 metros.
El policía, que presta servicio en la sección Logística, pero que esa tarde estaba realizando la custodia de un local comercial, permanece detenido. No se descarta que si Sale decide pedir la prisión preventiva para el imputado, sea trasladado al penal de Villa Urquiza, donde deberá esperar el juicio oral.







