Un síntoma de la crisis

Punto de vista IV. Por Silvina Cohen Imach - Psicóloga, especialista en temas de violencia.

12 Octubre 2006
La violencia es un síntoma de toda la sociedad. Descubre algo, pero al mismo tiempo nos señala lo que no vemos, las grietas producidas por la crisis social. Dentro de este fenómeno aparecen también la anomia y la continua transgresión a la ley.
En las clases bajas, la violencia aparece teñida de la impotencia por la exclusión. Pero, en las clases altas y medias, no es la carencia material sino la sobresaturación lo que alimenta la violencia. Por un lado, la sobresaturación producida por el consumo excesivo de imágenes sangrientas, que naturaliza la violencia e impide a los chicos tramitar sus impulsos agresivos. La saturación de lo material, sin sostén ni contención, no resuelve las relaciones familiares.
La violencia aparece porque los padres estuvieron ausentes. Se trata en muchos casos de padres que trabajan mucho, que pasan largas horas fuera de la casa, y de chicos que están todo el día a cargo de una empleada. Por eso también resulta tan difícil para el padre reconocer que su hijo está en problemas. Y tiende a encubrirlo, porque admitir los errores del chico es como admitir los propios.







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