12 Octubre 2006 Seguir en 
El policía Jorge Agapito Verduguez admitió ayer en la Justicia que fue él quien realizó el disparo que, el martes a la tarde, terminó con la vida de César Navarro Murhell, de 14 años, luego de una pelea ocurrida en la esquina de San Martín y Suipacha, de la que no participaba el chico. El sargento ayudante dijo, en su descargo, que su arma reglamentaria calibre 9mm se accionó en forma accidental, cuando él se resbaló en la calle mientras perseguía a uno de los adolescentes que había estado en la gresca.
Verduguez declaró ante el fiscal IV de Instrucción Carlos Sale junto a su abogado Manuel Pedernera, luego de que se le advirtió que estaba imputado por homicidio.
El martes a la tarde, el policía, vestido de civil, aunque con su arma reglamentaria, estaba cumpliendo tareas de custodia frente al complejo Avellaneda. "Relató que escuchó los gritos de un chico que pedía ayuda, y advirtió que al menos ocho jóvenes estaban golpeando a otro, que estaba en el piso", dijo Pedernera. "Corrió en su ayuda y, cuando trataba de separarlos, fue insultado y agredido por varios. Incluso resultó herido. En ese momento vio que uno de los adolescentes se llevaba la mano a la cintura, como si fuera a sacar un arma, y entonces extrajo la suya. Cuando perseguía a este chico, se resbaló con una naranja, y fue entonces cuando se produjo el disparo. El no se dio cuenta de lo que había pasado, hasta que otra persona se lo dijo. Verduguez regresó, levantó al chico, hizo detener un auto y lo llevó al hospital Padilla, donde lamentablemente el joven murió", relató el abogado.
César estaba en el interior del complejo, a unos 40 metros de donde se desarrollaba la pelea, jugando con su hermano Jesús, de 9 años, en una bicicleta. El vio lo que estaba sucediendo y cuando sintió el disparo, empujó al más pequeño al piso. Entonces, la bala le atravesó el pecho. El chico falleció minutos después.
Aparentemente, la pelea entre los jóvenes se originó porque el acusado de liderar la peligrosa "Banda del quiosquito", que tiene un ojo morado, quiso tomarse revancha de la agresión que sufrió el sábado pasado en una fiesta que se realizó en el Hipódromo. Alvaro Zelarayán, abogado de este joven, aseguró que la muerte de Navarro es "un caso de gatillo fácil". Esto fue refutado por el jefe de Policía, Hugo Sánchez. "La verdad se sabrá cuando concluya la investigación. Entonces podremos hacer una evaluación sobre el accionar del suboficial, aunque no creo que se trate de un caso de gatillo fácil", aseguró. "Aquí no hubo ningún tipo de protección. No bien ocurrió el hecho, antes de que lo solicitara el fiscal, decidimos aprehender al uniformado hasta tanto se aclare su situación", explicó. Verduguez tiene más de 20 años de experiencia en la fuerza de seguridad.
Pericias cruciales
En las próximas horas el fiscal recibirá el informe de la autopsia que se le practicó a la víctima y de las pericias de Criminalística, que le confirmarán la trayectoria de la bala. Está confirmado por todos los protagonistas que el único que estaba armado y que el único que disparó fue Verduguez. Igualmente, al policía y a los dos menores que están detenidos por el hecho se les realizó un dermotest, para certificar quién disparó un arma de fuego.
El fiscal también llamará a declarar a varios testigos, entre ellos a Angel Velázquez Carrizo, quien, el martes, le dijo a LA GACETA que el policía, cuando vio que uno de los adolescentes escapaba, "se paró y le disparó". "El tiro le pegó al chiquito", agregó el testigo. De comprobarse esto, la situación del policía podría agravarse. Lo que se analizaba anoche era si el hombre sería acusado por homicidio culposo o por preterintencional, que reciben distintas penas, y que además le abren la posibilidad de recuperar su libertad. Pero, para esto se debe probar que realmente no tuvo la intención de matar. El policía, por ahora, seguirá detenido.
Gustavo Adolfo Campos, el padre del chico, estaba shockeado. "No entiendo lo que pasa; no me entra en la cabeza que mi hijo esté muerto. Era muy educado y tranquilo, un chico al que quería todo el mundo", dijo. Campos y la madre de César, Fátima Navarro, pidieron que la Justicia condene al culpable. "Queremos que la persona que mató a nuestro hijo pague, pero no un resarcimiento económico; lo que queremos es que sea castigado por la Justicia", dijo la mujer. Campos agregó: "voy a mover cielo y tierra para que se haga justicia". "Tengo ya varios testigos. Todos coinciden en que el que disparó fue el policía. No se cayó ni nada. Disparó, y mató a mi hijo", afirmó tras el sepelio.
Verduguez declaró ante el fiscal IV de Instrucción Carlos Sale junto a su abogado Manuel Pedernera, luego de que se le advirtió que estaba imputado por homicidio.
El martes a la tarde, el policía, vestido de civil, aunque con su arma reglamentaria, estaba cumpliendo tareas de custodia frente al complejo Avellaneda. "Relató que escuchó los gritos de un chico que pedía ayuda, y advirtió que al menos ocho jóvenes estaban golpeando a otro, que estaba en el piso", dijo Pedernera. "Corrió en su ayuda y, cuando trataba de separarlos, fue insultado y agredido por varios. Incluso resultó herido. En ese momento vio que uno de los adolescentes se llevaba la mano a la cintura, como si fuera a sacar un arma, y entonces extrajo la suya. Cuando perseguía a este chico, se resbaló con una naranja, y fue entonces cuando se produjo el disparo. El no se dio cuenta de lo que había pasado, hasta que otra persona se lo dijo. Verduguez regresó, levantó al chico, hizo detener un auto y lo llevó al hospital Padilla, donde lamentablemente el joven murió", relató el abogado.
César estaba en el interior del complejo, a unos 40 metros de donde se desarrollaba la pelea, jugando con su hermano Jesús, de 9 años, en una bicicleta. El vio lo que estaba sucediendo y cuando sintió el disparo, empujó al más pequeño al piso. Entonces, la bala le atravesó el pecho. El chico falleció minutos después.
Aparentemente, la pelea entre los jóvenes se originó porque el acusado de liderar la peligrosa "Banda del quiosquito", que tiene un ojo morado, quiso tomarse revancha de la agresión que sufrió el sábado pasado en una fiesta que se realizó en el Hipódromo. Alvaro Zelarayán, abogado de este joven, aseguró que la muerte de Navarro es "un caso de gatillo fácil". Esto fue refutado por el jefe de Policía, Hugo Sánchez. "La verdad se sabrá cuando concluya la investigación. Entonces podremos hacer una evaluación sobre el accionar del suboficial, aunque no creo que se trate de un caso de gatillo fácil", aseguró. "Aquí no hubo ningún tipo de protección. No bien ocurrió el hecho, antes de que lo solicitara el fiscal, decidimos aprehender al uniformado hasta tanto se aclare su situación", explicó. Verduguez tiene más de 20 años de experiencia en la fuerza de seguridad.
Pericias cruciales
En las próximas horas el fiscal recibirá el informe de la autopsia que se le practicó a la víctima y de las pericias de Criminalística, que le confirmarán la trayectoria de la bala. Está confirmado por todos los protagonistas que el único que estaba armado y que el único que disparó fue Verduguez. Igualmente, al policía y a los dos menores que están detenidos por el hecho se les realizó un dermotest, para certificar quién disparó un arma de fuego.
El fiscal también llamará a declarar a varios testigos, entre ellos a Angel Velázquez Carrizo, quien, el martes, le dijo a LA GACETA que el policía, cuando vio que uno de los adolescentes escapaba, "se paró y le disparó". "El tiro le pegó al chiquito", agregó el testigo. De comprobarse esto, la situación del policía podría agravarse. Lo que se analizaba anoche era si el hombre sería acusado por homicidio culposo o por preterintencional, que reciben distintas penas, y que además le abren la posibilidad de recuperar su libertad. Pero, para esto se debe probar que realmente no tuvo la intención de matar. El policía, por ahora, seguirá detenido.
Gustavo Adolfo Campos, el padre del chico, estaba shockeado. "No entiendo lo que pasa; no me entra en la cabeza que mi hijo esté muerto. Era muy educado y tranquilo, un chico al que quería todo el mundo", dijo. Campos y la madre de César, Fátima Navarro, pidieron que la Justicia condene al culpable. "Queremos que la persona que mató a nuestro hijo pague, pero no un resarcimiento económico; lo que queremos es que sea castigado por la Justicia", dijo la mujer. Campos agregó: "voy a mover cielo y tierra para que se haga justicia". "Tengo ya varios testigos. Todos coinciden en que el que disparó fue el policía. No se cayó ni nada. Disparó, y mató a mi hijo", afirmó tras el sepelio.







