11 Octubre 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Los nueve estudiantes del barrio porteño de Villa Crespo, que murieron el domingo cuando el ómnibus en que viajaban chocó contra un camión en Santa Fe, fueron inhumados ayer, en medio de escenas de gran dolor y desconsuelo. Mientras tanto, fuentes de la investigación informaron anoche que una pericia determinó que el conductor del camión tenía un nivel de alcohol en su sangre tres veces más de lo permitido.
El accidente ocurrió a las 22.30 sobre la ruta nacional 11, a cinco kilómetros de Margarita, cuando el ómnibus de la empresa Godoy, que circulaba de norte a sur con destino a Buenos Aires, fue embestido de frente por un camión que transportaba cueros.
Los estudiantes del colegio del barrio porteño de Villa Crespo habían viajado el jueves a la localidad chaqueña de Quitilipi, para llevar donaciones a los alumnos de la escuela rural “El Paraisal” que apadrinan desde hace diez años.
Como consecuencia del choque, además de los nueve alumnos fallecidos, murieron una docente y los dos choferes del camión, y hubo 41 heridos de consideración.
Varios testigos dijeron a la Policía haber visto al camión cuando los pasaba en la ruta. Remarcaron que el chofer parecía estar ebrio o dormido, ya que conducía en forma de zig zag y con las luces altas.
A través de los exámenes de alcoholemia practicados sobre el cadáver del conductor del camión, identificado como Angel Ernesto Soto, de 28 años, se habría detectado que este tenía 1,65 miligramo de alcohol por litro de sangre, cuando lo permitido es 0,50, según detallaron voceros del tribunal en lo penal correccional del distrito 13, de la ciudad santafesina Vera, a cargo del juez Eduardo Fabro.
Pericias en la ruta
Peritos de la policía de Santa Fe realizaron ayer pericias en la ruta 11, paraje 213, donde permanecían el colectivo que transportaba a los estudiantes que regresaban de llevar donaciones a una escuela rural chaqueña, y el camión cargado de cueros que lo embistió. Los expertos intentarán establecer las causas de la tragedia.
Mientras tanto, los cuerpos de los jóvenes fallecidos, todos de entre 16 y 17 años, fueron velados en salas de duelo de la Ciudad de Buenos Aires y de una de la localidad bonaerense de Beccar, porque sus familiares decidieron no realizar una ceremonia conjunta.
Varios de los compañeros de los adolescentes que murieron en el accidente concurrieron a los sepelios. Las escenas de dolor se multiplicaron por lo que tuvo que intervenir personal del sector psicológico del SAME para asistir a familiares y amigos de las víctimas.
Allegados a la docente fallecida, una psicóloga de 31 años, contaron que era una mujer que se dedicaba a consolar a todo el mundo. “Es una pérdida que no se puede aceptar y más por la imprudencia que hubo en el accidente”, sostuvieron.
Hasta anoche, los heridos continuaban internados en hospitales de Santa Fe, aunque fuera de peligro. El caso más grave se presentaba en el Hospital José María Cullén, donde una joven permanecía en terapia intensiva. Un médico dijo que los jóvenes se están recuperando, aunque comentó que todavía no conocen las consecuencias del accidente, lo que seguramente provocará un shock emocional muy fuerte.
Implementarán controles
El ministro de Gobierno de Santa Fe, Roberto Rosúa, afirmó que están estudiando hace días la necesidad de implementar controles en todos los puestos de peajes de la provincia, que son 16.
“Los controles en las rutas no son imposibles, pero sí difíciles. La posibilidad de llevar a cabo fiscalizaciones en los peajes y en las rutas de la provincia va a desalentar algunas prácticas irregulares, como la de que un conductor circule en condiciones físicas inaceptables”, sostuvo el funcionario en declaraciones a medios santafesinos. En ese sentido, se evalúa como una de las medidas a tomar la de volver a poner en vigencia a la Policía Caminera.
Por su parte, el gobernador Jorge Obeid afirmó: “los controles generarán resistencia como pasó con los radares, pero a la luz de los hechos no hay otra alternativa”. (Télam- DyN- Especial)
El accidente ocurrió a las 22.30 sobre la ruta nacional 11, a cinco kilómetros de Margarita, cuando el ómnibus de la empresa Godoy, que circulaba de norte a sur con destino a Buenos Aires, fue embestido de frente por un camión que transportaba cueros.
Los estudiantes del colegio del barrio porteño de Villa Crespo habían viajado el jueves a la localidad chaqueña de Quitilipi, para llevar donaciones a los alumnos de la escuela rural “El Paraisal” que apadrinan desde hace diez años.
Como consecuencia del choque, además de los nueve alumnos fallecidos, murieron una docente y los dos choferes del camión, y hubo 41 heridos de consideración.
Varios testigos dijeron a la Policía haber visto al camión cuando los pasaba en la ruta. Remarcaron que el chofer parecía estar ebrio o dormido, ya que conducía en forma de zig zag y con las luces altas.
A través de los exámenes de alcoholemia practicados sobre el cadáver del conductor del camión, identificado como Angel Ernesto Soto, de 28 años, se habría detectado que este tenía 1,65 miligramo de alcohol por litro de sangre, cuando lo permitido es 0,50, según detallaron voceros del tribunal en lo penal correccional del distrito 13, de la ciudad santafesina Vera, a cargo del juez Eduardo Fabro.
Pericias en la ruta
Peritos de la policía de Santa Fe realizaron ayer pericias en la ruta 11, paraje 213, donde permanecían el colectivo que transportaba a los estudiantes que regresaban de llevar donaciones a una escuela rural chaqueña, y el camión cargado de cueros que lo embistió. Los expertos intentarán establecer las causas de la tragedia.
Mientras tanto, los cuerpos de los jóvenes fallecidos, todos de entre 16 y 17 años, fueron velados en salas de duelo de la Ciudad de Buenos Aires y de una de la localidad bonaerense de Beccar, porque sus familiares decidieron no realizar una ceremonia conjunta.
Varios de los compañeros de los adolescentes que murieron en el accidente concurrieron a los sepelios. Las escenas de dolor se multiplicaron por lo que tuvo que intervenir personal del sector psicológico del SAME para asistir a familiares y amigos de las víctimas.
Allegados a la docente fallecida, una psicóloga de 31 años, contaron que era una mujer que se dedicaba a consolar a todo el mundo. “Es una pérdida que no se puede aceptar y más por la imprudencia que hubo en el accidente”, sostuvieron.
Hasta anoche, los heridos continuaban internados en hospitales de Santa Fe, aunque fuera de peligro. El caso más grave se presentaba en el Hospital José María Cullén, donde una joven permanecía en terapia intensiva. Un médico dijo que los jóvenes se están recuperando, aunque comentó que todavía no conocen las consecuencias del accidente, lo que seguramente provocará un shock emocional muy fuerte.
Implementarán controles
El ministro de Gobierno de Santa Fe, Roberto Rosúa, afirmó que están estudiando hace días la necesidad de implementar controles en todos los puestos de peajes de la provincia, que son 16.
“Los controles en las rutas no son imposibles, pero sí difíciles. La posibilidad de llevar a cabo fiscalizaciones en los peajes y en las rutas de la provincia va a desalentar algunas prácticas irregulares, como la de que un conductor circule en condiciones físicas inaceptables”, sostuvo el funcionario en declaraciones a medios santafesinos. En ese sentido, se evalúa como una de las medidas a tomar la de volver a poner en vigencia a la Policía Caminera.
Por su parte, el gobernador Jorge Obeid afirmó: “los controles generarán resistencia como pasó con los radares, pero a la luz de los hechos no hay otra alternativa”. (Télam- DyN- Especial)







